Talált 3037 Eredmények: Ana
Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. (Mateo 14, 20)
Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. (Mateo 14, 23)
Entonces una mujer cananea, que salió de aquella región, comenzó a gritar: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio». (Mateo 15, 22)
Desde allí, Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó. (Mateo 15, 29)
Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas. (Mateo 15, 37)
¿Todavía no comprenden? ¿No se acuerdan de los cinco panes para cinco mil personas y del número de canastas que juntaron? (Mateo 16, 9)
¿Y tampoco recuerdan los siete panes para cuatro mil personas, y cuántas canastas recogieron? (Mateo 16, 10)
Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres». (Mateo 16, 23)
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? (Mateo 16, 26)
«Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: "Trasládate de aquí a allá", y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes». (Mateo 17, 20)
¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? (Mateo 18, 12)
Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. (Mateo 18, 15)