Talált 3037 Eredmények: Ana
La senda del justo es recta, tu allanas el sendero del justo. (Isaías 26, 7)
Aquel día, sonará la gran trompeta, y vendrán los que estaban perdidos en el país de Asiria y los desterrados en el país de Egipto, para adorar al Señor sobre la santa Montaña, en Jerusalén. (Isaías 27, 13)
los arrollará cada vez que pase, porque pasará una mañana tras otra, de día y de noche, y será algo terrible comprender el mensaje. (Isaías 28, 19)
¡Sí, el Señor se alzará como en el monte Parasím, se enfurecerá como en el valle de Gabaón, para realizar su obra, una obra extraña, para ejecutar su tarea, una tarea inaudita! (Isaías 28, 21)
¡Ay, Ariel, Ariel, ciudad contra la que acampó David! Añadan un año a otro año, que las fiestas completen su ciclo: (Isaías 29, 1)
Como el hambriento sueña que come, y se despierta con el estómago vacío; como el sediento sueña que bebe, y se despierta exhausto, con la garganta seca, así le sucederá al tropel de todas las naciones que atacan a la montaña de Sión. (Isaías 29, 8)
¡Ay de los hijos rebeldes -oráculo del Señor- que hacen planes sin contar conmigo, qu e concluyen pactos contrarios a mi espíritu, añadiendo así un pecado tras otro! (Isaías 30, 1)
¡Egipto! Su ayuda es inútil y vana; por eso yo lo llamé: "Rahab, la inmóvil". (Isaías 30, 7)
Ante la amenaza de uno solo, temblarán mil; ante la amenaza de cinco, ustedes huirán, hasta que sean dejados como un mástil en la cumbre de una montaña, como señal sobre una colina. (Isaías 30, 17)
El Señor te dará lluvia para la semilla que siembres en el suelo, y el pan que produzca el terreno será rico y sustancioso. Aquel día, tu ganado pacerá en extensas praderas. (Isaías 30, 23)
Entonces, ustedes cantarán como en la noche sagrada de la fiesta, y habrá alegría en los corazones, como cuando se avanza al son de la flauta para ir a la montaña del Señor, hacia la Roca de Israel. (Isaías 30, 29)
y cada vez que pase la vara vengadora que el Señor descargará contra ella, irá acompañada de tamboriles y cítaras, en los combates que el Señor entablará con ella, blandiendo su brazo. (Isaías 30, 32)