Talált 903 Eredmények: Adoración En Jerusalén
compré esclavos y esclavas, y algunos me nacieron en casa; poseí también ganado en abundancia, más que todos mis predecesores en Jerusalén. (Eclesiastés 2, 7)
Llegué a ser tan grande, que superé a todos mis predecesores en Jerusalén. Sin embargo, la sabiduría permanecía siempre conmigo. (Eclesiastés 2, 9)
Soy morena, pero hermosa, hijas de Jerusalén, como los campamentos de Quedar, como las carpas de Salmá. (Cantar 1, 5)
El Amado: ¡Júrenme, hijas de Jerusalén, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertarán ni desvelarán a mi amor, hasta que ella quiera! (Cantar 2, 7)
El Amado: ¡Júrenme, hijas de Jerusalén, por las gacelas y las ciervas del campo, que no despertarán ni desvelarán a mi amor, hasta que ella quiera. (Cantar 3, 5)
Júrenme, hijas de Jerusalén, que si encuentran a mi amado, le dirán... ¿qué le dirán? Que estoy enferma de amor. (Cantar 5, 8)
Su paladar rebosa dulzura y todo en él es una delicia. Así es mi amado, así es mi amigo, hijas de Jerusalén. (Cantar 5, 16)
El Amado: ¡Eres bella, amiga mía, como Tirsá, hermosa como Jerusalén! (Cantar 6, 4)
El Amado: Júrenme, hijas de Jerusalén, que no despertarán, ni desvelarán a mi amor, hasta que ella quiera. (Cantar 8, 4)
y la gente, seducida por el encanto de la obra, convirtió en objeto de adoración al que poco antes honraba como a un hombre. (Sabiduría 14, 20)
él me hizo reposar asimismo en la Ciudad predilecta, y en Jerusalén se ejerce mi autoridad. (Eclesiástico 24, 11)
Ten compasión de tu Ciudad santa, de Jerusalén, el lugar de tu reposo. (Eclesiástico 36, 12)