Talált 1012 Eredmények: Aco
No digas: "Me ocultaré del Señor, y allá en lo alto, ¿quién se acordará de mí? Entre tanta gente pasaré inadvertido: ¿quién soy yo en la inmensa creación?". (Eclesiástico 16, 17)
Hijo mío, no eches en cara los beneficios que haces ni acompañes tus dones con palabras ofensivas. (Eclesiástico 18, 15)
El que se acostumbra a mentir cae en la deshonra y su ignominia lo acompaña constantemente. (Eclesiástico 20, 26)
Construcción trabada con vigas de madera no se desmorona por un terremoto: así, un corazón afirmado en una convicción madura no se acobardará llegado el momento. (Eclesiástico 22, 16)
Una empalizada puesta sobre una altura no puede resistir los embates del viento: así, un corazón acobardado por ideas necias es incapaz de resistir el miedo. (Eclesiástico 22, 18)
No acostumbres tu boca a jurar ni te habitúes a pronunciar el nombre del Santo. (Eclesiástico 23, 9)
Hay un lenguaje comparable a la muerte: ¡que no se lo encuentre en la herencia de Jacob! Los hombres buenos están alejados de todas esas cosas: ¡que ellos no se revuelquen en los pecados! (Eclesiástico 23, 12)
No acostumbres tu boca a decir groserías, porque al decirlas se peca con la palabra. (Eclesiástico 23, 13)
El hombre que peca contra su propio lecho dice en su corazón: "¿Quién me ve? La oscuridad me rodea y los muros me cubren; nadie me ve: ¿qué puedo temer? El Altísimo no se acordará de mis pecados". (Eclesiástico 23, 18)
Entonces, el Creador de todas las cosas me dio una orden, el que me creó me hizo instalar mi carpa, él me dijo: ‘Levanta tu carpa en Jacob y fija tu herencia en Israel’. (Eclesiástico 24, 8)
Todo esto es el libro de la Alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob. (Eclesiástico 24, 23)
La envidia y la ira acortan la vida y las preocupaciones hacen envejecer antes de tiempo. (Eclesiástico 30, 24)