Talált 5513 Eredmények: Öl
Su semblante se ha vuelto más oscuro que el hollín, no se los reconoce por las calles; tienen la piel pegada a los huesos, reseca como madera. (Lamentaciones 4, 8)
El rostro del Señor los dispersó, no volverá a mirarlos. Ya no se respeta a los sacerdotes ni se tiene piedad de los ancianos. (Lamentaciones 4, 16)
Tu iniquidad se ha borrado, hija de Sión: ¡él no volverá a desterrarte! Él castigará tu culpa, hija de Edóm, ¡pondrá al descubierto tus pecados! (Lamentaciones 4, 22)
Han violado a las mujeres en Sión, a las vírgenes en las ciudades de Judá. (Lamentaciones 5, 11)
Los príncipes fueron colgados de las manos, no se respetó la dignidad de los ancianos. (Lamentaciones 5, 12)
Los jóvenes arrastraron la piedra de moler, los niños se doblaron bajo el peso de la leña. (Lamentaciones 5, 13)
Por esto nuestro corazón está dolorido, por esto se nublan nuestros ojos: (Lamentaciones 5, 17)
porque el monte Sión está desolado y los zorros se pasean por él. (Lamentaciones 5, 18)
¿Por qué nos tendrás siempre olvidados y nos abandonarás toda la vida? (Lamentaciones 5, 20)
¡Vuélvenos hacia ti, Señor, y volveremos: renueva nuestros días como en los tiempos pasados! (Lamentaciones 5, 21)
Baruc ya había recuperado, el décimo día del mes de Siván, los vasos de la Casa del Señor sacados del Templo, a fin de devolverlos a la tierra de Judá. Eran objetos de plata que había hecho Sedecías, hijo de Josías, rey de Judá, (Baruc 1, 8)
Les escribieron lo siguiente: Aquí les enviamos dinero; compren con él víctimas para los holocaustos y los sacrificios por el pecado, y también incienso; hagan ofrendas y preséntenlas sobre el altar del Señor, nuestro Dios. (Baruc 1, 10)