Talált 5513 Eredmények: Öl
Y no será para provecho de Egipto nada de lo que hagan la cabeza y la cola, la palmera y el junco. (Isaías 19, 15)
Aquel día, habrá en la tierra de Egipto cinco ciudades que hablarán la lengua de Canaán y jurarán por el Señor de los ejércitos; una de ellas se llamará Ciudad del Sol. (Isaías 19, 18)
El Señor herirá a Egipto, pero sólo para sanarlo. Ellos se volverán al Señor, y él los escuchará y los sanará. (Isaías 19, 22)
Por eso mis entrañas se sienten convulsionadas; me asaltan los dolores, dolores como los del parto. Me desconcierta lo que oigo, me espanta lo que veo. (Isaías 21, 3)
Por eso dije: "¡Aparten sus ojos de mí, voy a llorar amargamente; no insistan en consolarme por la devastación de la hija de mi pueblo!". (Isaías 22, 4)
y cayó la defensa de Judá. Aquel día, ustedes volvieron los ojos hacia el arsenal de la Casa de Bosque. (Isaías 22, 8)
Mira que el Señor te arroja de un solo golpe, hombre fuerte; te envuelve bien envuelto, (Isaías 22, 17)
te ata fuerte como un ovillo y te arroja como una bola a un país de vastas dimensiones. Allí morirás, y allí irán a parar los carruajes que eran tu gloria, ¡tú, deshonra de la casa de tu señor! (Isaías 22, 18)
Avergüénzate, Sidón, fortaleza del mar, porque el mar habla así: "No he sufrido los dolores del parto, ni he dado a luz; no he criado muchachos ni hice crecer muchachas". (Isaías 23, 4)
¿Es esta la ciudad alegre, la de orígenes remotos, cuyos pasos la llevaron a colonias lejanas? (Isaías 23, 7)
Él ha dicho: "¡No te regocijarás nunca más, virgen violada, hija de Sidón!". Levántate y emigra a Quitím, aunque tampoco allí tendrás descanso. (Isaías 23, 12)
Mira el país de los caldeos, ese pueblo que ya no existe; Asiria lo destinó a las fieras del desierto: levantaron sus torres de asalto, demolieron sus palacios, lo redujeron a escombros. (Isaías 23, 13)