Talált 1518 Eredmények: Éste
y sus dimensiones serán las siguientes: dos mil quinientos cincuenta metros por el lado del norte, y otros tantos por el sur, el este y el oeste. (Ezequiel 48, 16)
La ciudad tendrá unos pastizales de ciento veinticinco metros cada uno, al norte, al sur, al este y al oeste. (Ezequiel 48, 17)
En cuanto a la extensión restante, a lo largo de la parte reservada para el Señor -es decir, cinco mil metros hacia el este y otros tantos hacia el oeste-, lo que allí se produzca servirá para alimentar a los que trabajen en la ciudad. (Ezequiel 48, 18)
El resto será para el príncipe, a uno y otro lado de la parte reservada y de la que pertenece a la ciudad. A él le corresponderá una extensión de doce mil quinientos metros por el lado este, hasta la frontera oriental; y de doce mil quinientos metros por el lado oeste, hasta la frontera occidental, a lo largo de las otras partes. La parte reservada y el Santuario del templo quedarán en el medio. (Ezequiel 48, 21)
Este es el país que ustedes se distribuirán por sorteo, como herencia para las tribus de Israel: estas serán sus partes -oráculo del Señor-. (Ezequiel 48, 29)
Pero este dijo a Daniel: "Yo temo a mi señor el rey, que les ha asignado la comida y la bebida; si él llega a ver el rostro de ustedes más demacrado que el de los jóvenes de su misma edad, ustedes harían peligrar mi cabeza delante del rey". (Daniel 1, 10)
El segundo año del reinado de Nabucodonosor, este tuvo unos sueños, y su espíritu quedó tan perturbado que no pudo seguir durmiendo. (Daniel 2, 1)
Él tomó la palabra y dijo a Arioc, comandante del rey: "¿Por qué este decreto tan perentorio de parte del rey?". Arioc informó del asunto a Daniel, (Daniel 2, 15)
y este fue a pedir al rey que le concediera un plazo para exponerle la interpretación. (Daniel 2, 16)
En cuanto a mí, este misterio me ha sido revelado no porque yo tenga una sabiduría superior a la de todos los vivientes, sino para que se ponga de manifiesto al rey la interpretación, y así conozcas los pensamientos de tu corazón. (Daniel 2, 30)
Este fue el sueño; ahora diremos su interpretación en presencia del rey. (Daniel 2, 36)
El rey se dirigió a Daniel y le dijo: "Realmente, el Dios de ustedes es el Dios de los dioses, el Señor de los reyes, y el que revela los misterios, porque tú has podido revelarme este misterio". (Daniel 2, 47)