Talált 1429 Eredmények: Sol
Miré de cerca todo lo que se hace bajo el sol: ¡no se tiene nada, se corre tras el viento! (Eclesiastés (Qohelet) 1, 14)
Luego reflexioné en todas las obras que había emprendido y en todas las molestias que me había costado su realización. Pues bien, no se retiene nada, se corre tras el viento; ¡no hay nada que ganar bajo el sol! (Eclesiastés (Qohelet) 2, 11)
Y encontré la vida detestable: para mí todo lo que se hace bajo el sol es un mal negocio; todo se nos escapa, se corre tras el viento. (Eclesiastés (Qohelet) 2, 17)
Me puse a detestar todas las molestias que me había dado bajo el sol, puesto que debo dejarlo todo al que vendrá después de mí. (Eclesiastés (Qohelet) 2, 18)
¿Quién sabe si será sabio o insensato? Pero él sera quien recogerá el fruto de mis trabajos bajo el sol, en los que empeñé a la vez mi sabiduría y mis preocupaciones: ¡así es como todo se nos escapa! (Eclesiastés (Qohelet) 2, 19)
Comencé pues a arrepentirme de todo aquello por lo que me había afanado bajo el sol: (Eclesiastés (Qohelet) 2, 20)
¡Muy pésimo negocio es ese: todo se nos escapa! ¿Cómo gozará el hombre de todo aquello por lo cual ha trabajado bajo el sol, en medio de tantas fatigas y preocupaciones? (Eclesiastés (Qohelet) 2, 22)
Hay bajo el sol un momento para todo, y un tiempo para hacer cada cosa: (Eclesiastés (Qohelet) 3, 1)
Vi otras cosas bajo el sol: en vez de derecho se encuentra la injusticia; en la sede de la justicia se sienta el malvado. (Eclesiastés (Qohelet) 3, 16)
Pensé además en todos los abusos que se cometen bajo el sol. Vi las lágrimas de los oprimidos, y no hay nadie que los consuele; sufren la violencia de sus opresores, y no hay nadie que venga en su ayuda. (Eclesiastés (Qohelet) 4, 1)
Y más feliz que uno y otro es el que todavía no existe, pues no ha visto todo el mal que se comete bajo el sol. (Eclesiastés (Qohelet) 4, 3)
Pues vi bajo el sol otra cosa absurda: Un hombre solo, que no tiene a nadie, ni hijos ni hermanos, y que no deja de extenuarse trabajando, nunca se siente lo bastante rico. Pero ¿para quién trabaja, para quién son esas privaciones? Ese es un mal negocio y que no tiene sentido. (Eclesiastés (Qohelet) 4, 7)