Talált 4167 Eredmények: Poder De Dios
Cuando éste lo supo, exclamó: «Es el hombre de Dios, que desobedeció la orden de Yavé. Por eso Yavé lo entregó al león que lo ha herido y muerto, conforme a lo que había anunciado.» (1 Reyes 13, 26)
No sirvió de todo corazón a Yavé, su Dios, como lo había hecho su antepasado David, sino que siguió cometiendo los mismos pecados de su padre. (1 Reyes 15, 3)
Esto sucedió por los pecados que Jeroboam cometió e hizo cometer a Israel y con los que hizo enojarse a Yavé, Dios de Israel. (1 Reyes 15, 30)
Al tomar el poder, apenas se hubo sentado en el trono, mató a toda la familia de Basá, sin dejar ningún hijo, pariente, ni amigo. (1 Reyes 16, 11)
por todos los pecados que Basá y Elá, su hijo, cometieron e hicieron cometer a Israel, provocando con sus vanos ídolos la indignación de Yavé, Dios de Israel. (1 Reyes 16, 13)
Entonces el pueblo de Israel se dividió en dos bandos. Unos querían dar el poder a Tibní y los otros a Omrí. (1 Reyes 16, 21)
Fue en todo por el camino de Jeroboam, hijo de Nabat, e hizo pecar a Israel de la misma manera, irritando a Yavé, su Dios, con sus vanos ídolos. (1 Reyes 16, 26)
Le pareció poco imitar los pecados de Jeroboam, pues tomó por esposa a Jezabel, hija de Etbal, rey de los sidonios, por lo que se puso a servir a su dios Baal, y se postraba ante él. (1 Reyes 16, 31)
Elías, del pueblo de Tisbé, en Galaad, dijo a Ajab: «Por la vida de Yavé, el Dios de Israel a cuyo servicio estoy, no habrá estos años lluvia ni rocío mientras yo no mande.» (1 Reyes 17, 1)
Ella le respondió: «Por Yavé, tu Dios, no tengo ni una torta; no me queda nada de pan, sólo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en un cántaro. Estaba recogiendo un par de palos para el fuego y ahora vuelvo a casa a preparar esto para mí y mi hijo. Cuando lo hayamos comido, no nos quedará más que esperar la muerte.» (1 Reyes 17, 12)
Porque así dice Yavé, Dios de Israel: No se terminará la harina de la tinaja ni se agotará el aceite del cántaro hasta el día en que Yavé mande la lluvia a la tierra.» (1 Reyes 17, 14)
Entonces ella habló a Elías: «¡Qué mal me quieres, hombre de Dios! ¿Has venido para sacar a luz mis pecados y hacer morir a mi hijo?» (1 Reyes 17, 18)