Talált 2374 Eredmények: Mar
Lleva siempre ropas blancas y que nunca falte el oleo para perfumar tu cabeza. (Eclesiastés (Qohelet) 9, 8)
el que extrae piedras, puede lastimarse con ellas; el que parte leña corre el peligro de herirse; (Eclesiastés (Qohelet) 10, 9)
Feliz tú, país, cuyo rey es un príncipe bien nacido, y cuyos jefes comen a sus horas, para tomar fuerzas y no para embriagarse. (Eclesiastés (Qohelet) 10, 17)
Aún cargado de años, que el hombre sepa tomarles el gusto a todos ellos; pero que tome en cuenta los días del anochecer, pues por muchos que sean, nada es seguro para el porvenir. (Eclesiastés (Qohelet) 11, 8)
No dejes que la amargura se instale en ti, ni la enfermedad en tu cuerpo: ¡juventud y cabellos negros son traicioneros! (Eclesiastés (Qohelet) 11, 10)
Sus manos son aros de oro adornados con piedras de Tarsis. Su vientre, marfil pulido, cubierto de zafiros. (Cantar 5, 14)
Sus piernas, columnas de mármol, asentadas en basas de oro puro. Su aspecto es como el Líbano, majestuoso como los cedros. (Cantar 5, 15)
tus dos pechos cervatillos coquetones mellizos de gacela. Tu cuello, como torre de marfil. (Cantar 7, 4)
¡No dejemos que se marchiten las rosas, pongámoslas en nuestra corona! (Sabiduría 2, 8)
como el navío que corta la espuma del mar, y de cuyo paso no queda huella alguna, ni marca de su quilla en las olas. (Sabiduría 5, 10)
Su amor celoso lo llevó a tomar las armas mmoviliza al universo para castigar a sus enemigos (Sabiduría 5, 17)
El comienzo de la sabiduría es un verdadero deseo de formarse: buscar la instrucción es amarla. (Sabiduría 6, 17)