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La criada salió y les dijo que vivía y que nada malo les había sucedido. (Tobías 8, 14)
A buena hora se pusieron en camino y llegaron a la boda. Al entrar en casa de Ragüel, encontraron a Tobías sentado a la mesa. Se levantó y saludó a Gabael, que se echó a llorar y lo bendijo así: "¡Hombre bueno y honrado, hijo de un hombre honrado, justo y limosnero! Que el Señor te bendiga con bendiciones celestiales a ti, a tu mujer, a su padre y a su madre. Bendito sea Dios, que he visto a Tobías tan parecido a mi primo Tobit". (Tobías 9, 6)
Tobit contestaba: "Cálmate, mujer; no te preocupes, que está bueno y salvo. Le habrá salido algún imprevisto; pero el hombre que le acompañaba es persona de confianza y uno de nuestros compatriotas. No te entristezcas, mujer, que pronto llegará". (Tobías 10, 6)
Ella le respondía: "¡Que no me preocupe, cuando ha muerto mi hijo!...". Todos los días salía a las afueras y oteaba el camino por donde había marchado su hijo. De nadie se fiaba. Al caer la tarde, volvía a casa, y durante la noche suspiraba y lloraba, sin poder dormir. (Tobías 10, 7)
y lo dejó partir sano y salvo; y lo despidió así: "Adiós, hijo mío, que tengas buen viaje. Que el Dios del cielo te conceda a ti y a Sara, tu mujer, un feliz viaje, y que pueda yo ver a vuestros hijos antes de morir". (Tobías 10, 11)
Feliz y dichoso salió Tobías de casa de Ragüel, bendiciendo al Señor de cielos y tierra, rey del universo, por haber llevado a feliz éxito su viaje. Y bendijo a Ragüel y Edna: "Que el Señor me conceda honraros todos los días de mi vida". (Tobías 10, 14)
Tobit, contento y bendiciendo a Dios, salió al encuentro de su nuera a la puerta de Nínive. Los que le veían caminar, firme y sin que nadie le ayudase, quedaban maravillados. Tobit confesaba delante de todos que Dios había tenido compasión de él y le había curado. (Tobías 11, 16)
Tobías contestó: "¿Cuánto tendré que darle? No saldría perjudicado dándole la mitad de todo lo que hemos traído. (Tobías 12, 2)
Me ha devuelto sano y salvo, curó a mi mujer, me procuró el dinero y te ha curado a ti; ¿cuánto deberé darle?". (Tobías 12, 3)
Tobías llamó al ángel y le dijo: "Toma como salario la mitad de todo lo que has traído y vete en paz". (Tobías 12, 5)
y os ha demostrado su grandeza. Ensalzadlo ante todos los vivientes, pues él es nuestro Señor y nuestro Dios, él es nuestro padre para siempre. (Tobías 13, 4)
Considerad lo que ha hecho por vosotros y con voz potente dadle gracias. Bendecid al Señor de la justicia, ensalzad al rey de los siglos. (Tobías 13, 7)