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Entonces Sedecías dijo a Jeremías: "Nadie se entere de estas palabras; de lo contrario morirás. (Jeremías 38, 24)
"Vete a decir al etíope Ebedmélec: Esto dice el Señor todopoderoso, Dios de Israel: Mira: yo voy a cumplir sobre esta ciudad mis palabras, palabras de desgracia, que no de ventura. El día en que todo esto se cumpla ante tus propios ojos, (Jeremías 39, 16)
y le dijeron: "¿No sabes que Baalís, rey de los amonitas, ha enviado a Ismael, hijo de Netanías, para matarte?". Pero Godolías, hijo de Ajicán, hijo de Safán, no dio crédito a estas palabras. (Jeremías 40, 14)
Cuando Jeremías terminó de decir al pueblo todas las palabras del Señor, su Dios, que el Señor le había encargado decirles -todas las palabras precedentes-, (Jeremías 43, 1)
Y ahora os voy a dar la señal -dice el Señor- de que os he de castigar en este lugar, para que sepáis que mis palabras se cumplirán sin remedio en vosotros para desgracia vuestra. (Jeremías 44, 29)
Palabra que el profeta Jeremías dirigió a Baruc, hijo de Nerías, cuando éste escribió en un libro estas palabras dictadas de labios de Jeremías, el año cuarto de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá: (Jeremías 45, 1)
Jeremías había escrito en un libro todo el mal que había de sobrevenir a Babilonia, todas estas palabras escritas acerca de Babilonia. (Jeremías 51, 60)
Jeremías dijo a Serayas: "Cuando llegues a Babilonia, cuida de leer todas estas palabras. (Jeremías 51, 61)
diciendo: ¡Así se hundirá Babilonia para no volver a resurgir de la desgracia que yo haré caer sobre ella!". Hasta aquí las palabras de Jeremías. (Jeremías 51, 64)
Nosotros no hemos escuchado la voz del Señor Dios nuestro, conforme a todas las palabras de los profetas que nos ha enviado, (Baruc 1, 21)
Y tú, hijo de hombre, no los temas ni tengas miedo de sus palabras. No temas, aunque te encuentres entre cardos y zarzas y habites en medio de escorpiones. No temas sus palabras ni te asustes de sus miradas, porque no son más que una raza de rebeldes. (Ezequiel 2, 6)
Les comunicarás mis palabras, escuchen o no, porque son una raza de rebeldes. (Ezequiel 2, 7)