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Sentí el rumor de las alas mientras se movían; parecía el rumor de aguas ingentes, semejante a la voz del todopoderoso; un ruido tumultuoso como el de un ejército. Y cuando se pararon, replegaron sus alas. (Ezequiel 1, 24)
no a pueblos numerosos de lengua oscura e incomprensible, cuyas palabras no entenderías; si a ellos te enviara, te escucharían. (Ezequiel 3, 6)
Por eso esto dice el Señor Dios: Vosotros sois más rebeldes que las naciones que os rodean, no habéis practicado mis mandamientos, no habéis cumplido mis órdenes, ni siquiera habéis obrado conforme a las costumbres de las naciones que os rodean. (Ezequiel 5, 7)
Cuando yo dispare contra vosotros las terribles flechas del hambre, que harán estragos porque las lanzaré justamente para destruiros, aumentaré el hambre entre vosotros y os quitaré las reservas de víveres. (Ezequiel 5, 16)
Mandaré contra vosotros el hambre y las bestias feroces, que te dejarán sin hijos; la peste y la sangre pasarán por ti y descargaré contra ti la espada. Yo, el Señor, he hablado". (Ezequiel 5, 17)
Montes de Israel, escuchad la palabra del Señor Dios. Así habla él a los montes y a las colinas, a las gargantas y a los valles: Ved que yo voy a hacer venir contra vosotros la espada y destruiré las colinas, (Ezequiel 6, 3)
Los muertos yacerán en medio de vosotros y sabréis que yo soy el Señor. (Ezequiel 6, 7)
Sin embargo, dejaré un resto de vosotros, los que hayan escapado a la espada, que dispersaré entre las naciones. (Ezequiel 6, 8)
Yo haré venir a los pueblos más feroces, que se apoderarán de sus casas. Humillaré la soberbia de los poderosos y sus santuarios serán profanados. (Ezequiel 7, 24)
El rumor de las alas de los querubines llegaba hasta el atrio exterior, semejante a la voz del todopoderoso cuando habla. (Ezequiel 10, 5)
La gloria del Señor salió del umbral del templo y se posó sobre los querubines. (Ezequiel 10, 18)
los que dicen: ¿acaso no se han construido en poco tiempo las casas de la ciudad? Ella es la olla, nosotros somos la carne. (Ezequiel 11, 3)