pronađen 2315 Rezultati za: Ira
Cada uno dirá: "Yo no soy profeta; soy labrador, el campo es mi ocupación desde mi juventud". (Zacarías 13, 5)
Y haré pasar por el fuego a esta tercera parte: la purificaré como se purifica la plata, y la probaré como se prueba el oro. Él invocará mi nombre, y yo le escucharé; yo diré: "Éste es mi pueblo", y él dirá: "El Señor es mi Dios". (Zacarías 13, 9)
Ya viene el día del Señor, en que se repartirán el botín en medio de ti. (Zacarías 14, 1)
El Señor reunirá a todas las naciones para luchar contra Jerusalén. La ciudad será tomada, las casas serán saqueadas y las mujeres violadas. La mitad de la ciudad saldrá para el destierro, pero el resto del pueblo no será exterminado de la ciudad. (Zacarías 14, 2)
Pondrá su pie en el monte de los Olivos, que está delante de Jerusalén, al oriente. El monte de los Olivos se dividirá en su punto medio en dirección este-oeste, dejando en el medio un gran valle; una mitad del monte se apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur. (Zacarías 14, 4)
Todo el país se convertirá en llanura, desde Guibeá hasta Rimón en el Negueb. Jerusalén será elevada, pero en su mismo sitio, desde la puerta de Benjamín hasta el lugar de la puerta Primera, es decir, hasta la puerta del Ángulo, y desde la torre de Jananel hasta los lagares del rey. (Zacarías 14, 10)
Jerusalén será habitada, no será más destruida y sus habitantes vivirán seguros. (Zacarías 14, 11)
Ésta será la plaga con la que el Señor castigará a todos los pueblos que lucharon contra Jerusalén: se les pudrirán sus carnes estando aún en pie, sus ojos se pudrirán en sus órbitas, su lengua se pudrirá en su boca. (Zacarías 14, 12)
Todos los supervivientes de todos los pueblos que vinieron a luchar contra Jerusalén irán año tras año a adorar al rey, al Señor todopoderoso, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos. (Zacarías 14, 16)
Todas las ollas en Jerusalén y en Judá serán consagradas al Señor todopoderoso; vendrán todos los que ofrezcan sacrificios, las tomarán y se servirán de ellas para cocer, y no habrá ya mercaderes en el templo del Señor todopoderoso en aquel día. (Zacarías 14, 21)
Mirad, yo romperé vuestro brazo, os echaré estiércol a la cara, el estiércol de vuestras fiestas, y se barrerá con él. (Malaquías 2, 3)
Yo enviaré mi mensajero a reparar el camino delante de mí; pronto vendrá a su templo el Señor, a quien vosotros buscáis; el ángel de la alianza, por quien tanto suspiráis, ya está para llegar -dice el Señor todopoderoso-. (Malaquías 3, 1)