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no se contaminará ni con el cadáver de su padre, ni de su madre, ni de su hermano, ni de su hermana, puesto que lleva sobre sí la consagración a su Dios. (Números 6, 7)
"Toma el bastón y reúne a la multitud tú y tu hermano Aarón; delante de todos ordena a la roca que les dé agua, y de la roca brotará agua para dar de beber a la multitud y a sus ganados". (Números 20, 8)
Moisés envió mensajeros desde Cades: "Al rey de Edón. Esto dice tu hermano Israel: Tú conoces toda nuestra historia. (Números 20, 14)
pues os han tratado como enemigos seduciéndoos con sus malas artes en el caso de Fegor y de Cozbí, hermana de los madianitas e hija de uno de sus jefes, la que murió el día del azote sobrevenido con ocasión de lo de Fegor". (Números 25, 18)
Cuando la hayas contemplado, irás a reunirte con los tuyos, como Aarón, tu hermano, (Números 27, 13)
y dijeron: "El Señor ha ordenado a mi señor que reparta la tierra a los israelitas echando suertes y que la heredad de Selofjad, nuestro hermano, se la diera a sus hijas. (Números 36, 2)
Si tu hermano, tu padre o tu madre, tu hijo o tu hija, la esposa que descansa en tu regazo o tu amigo, que es otro tú, te incita en secreto a servir a otros dioses desconocidos para tus padres o para ti (Deuteronomio 13, 7)
Este perdón consistirá en lo siguiente: todo acreedor perdonará a su prójimo todo lo que le haya prestado; no lo exigirá ya más de su prójimo, es decir, de su hermano, una vez proclamado el perdón del Señor. (Deuteronomio 15, 2)
Podrás exigirlo del extranjero, pero no de tu hermano, al que se lo perdonarás. (Deuteronomio 15, 3)
Si hay en medio de ti un necesitado, uno de tus hermanos, en una de las ciudades de la tierra que el Señor, tu Dios, te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás la mano a tu hermano pobre, (Deuteronomio 15, 7)
No te dejes llevar de este pensamiento egoísta: Ya está cercano el año séptimo, el año del perdón y, si poniendo mala cara a tu hermano necesitado, no le das nada, podría apelar al Señor contra ti, y te harías reo de pecado. (Deuteronomio 15, 9)
Nunca faltarán pobres en la tierra; por eso te digo: Abre tu mano a tu hermano, al humillado y al pobre de tu tierra. (Deuteronomio 15, 11)