Mosaico decorativo

pronađen 12214 Rezultati za: Est

  • os lo envío precisamente para esto, para que tengáis noticias mías y os dé ánimos. (Colosenses 4, 8)

  • Con él va Onésimo, vuestro fiel y querido hermano. Os informará de todo cuanto aquí llevamos a cabo. (Colosenses 4, 9)

  • y Jesús, llamado Justo. Éstos son los únicos judíos que trabajan conmigo por el reino de Dios; ellos me sirvieron de consuelo. (Colosenses 4, 11)

  • Os saluda Epafras, vuestro compatriota, siervo de Jesucristo, que continuamente se esfuerza suplicando por vosotros, para que os mantengáis firmes y totalmente sometidos a la voluntad de Dios. (Colosenses 4, 12)

  • Soy testigo de lo mucho que se preocupa por vosotros, por los de Laodicea y por los de Hierápolis. (Colosenses 4, 13)

  • Cuando vosotros hayáis leído esta carta, procurad que también sea leída en la iglesia de Laodicea, y la de Laodicea leedla también vosotros. (Colosenses 4, 16)

  • El saludo es de mi puño y letra: Pablo. Acordaos de que estoy en la cárcel. Que la gracia de Dios esté con vosotros. (Colosenses 4, 18)

  • Continuamente damos gracias a Dios por todos vosotros y os recordamos en nuestras oraciones. (I Tesalonicenses 1, 2)

  • Sin cesar presentamos a Dios, nuestro Padre, la actividad de vuestra fe, la eficacia de vuestro amor y la firmeza de vuestra esperanza en nuestro Señor Jesucristo. (I Tesalonicenses 1, 3)

  • Porque nuestro mensaje evangélico no os fue transmitido solamente con palabras, sino también con obras portentosas bajo la acción del Espíritu Santo y, por parte nuestra, con una profunda entrega. En efecto, vosotros sabéis cuál fue nuestra actuación entre vosotros para vuestro bien. (I Tesalonicenses 1, 5)

  • Así es como desde vosotros se ha difundido la palabra del Señor; y no solamente en Macedonia y en Acaya, sino por doquier es conocida vuestra fe en Dios, de suerte que no tenemos necesidad de hablar de ella. (I Tesalonicenses 1, 8)

  • Bien sabéis vosotros, hermanos, que nuestra estancia entre vosotros no ha sido infructuosa. (I Tesalonicenses 2, 1)


"O homem sem Deus é um ser mutilado". São Padre Pio de Pietrelcina