pronađen 869 Rezultati za: Espada Del Espíritu
Movido por el Espíritu fue al templo, y, al entrar los padres con el niño Jesús para cumplir lo establecido por la ley acerca de él, (Lucas 2, 27)
para que sean descubiertos los pensamientos de todos; y a ti una espada te atravesará el corazón". (Lucas 2, 35)
Juan declaró públicamente: "Yo os bautizo con agua, pero ya viene el que es más fuerte que yo, y a quien no soy digno de desatar la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y con fuego. (Lucas 3, 16)
descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como una paloma, y se oyó una voz del cielo: "Tú eres mi hijo amado, mi predilecto". (Lucas 3, 22)
Jesús, lleno de Espíritu Santo, regresó del Jordán. El Espíritu Santo lo llevó al desierto, (Lucas 4, 1)
Jesús, impulsado por el Espíritu, regresó a Galilea, y su fama se extendió por toda la comarca. (Lucas 4, 14)
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a llevar la buena nueva a los pobres, a anunciar la libertad a los presos, a dar la vista a los ciegos, a liberar a los oprimidos (Lucas 4, 18)
En la sinagoga había un hombre poseído de un espíritu inmundo, que se puso a gritar: (Lucas 4, 33)
Es que Jesús mandaba al espíritu impuro que saliera de aquel hombre. Muchas veces se había apoderado de él, y entonces lo ataban con cadenas y con grillos; pero rompía las ataduras y el demonio lo arrastraba a los despoblados. (Lucas 8, 29)
Un espíritu maligno se apodera de él, y de repente se pone a gritar; lo retuerce entre espumarajos y a duras penas se aleja de él, dejándolo extenuado. (Lucas 9, 39)
Y mientras el muchacho se acercaba, el demonio lo tiró por tierra y lo retorció violentamente. Jesús increpó al espíritu impuro, curó al muchacho y lo devolvió a su padre. (Lucas 9, 42)
En aquel momento, lleno de gozo bajo la acción del Espíritu Santo, dijo: "Yo te alabo, Padre, señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los hombres sabios y a los entendidos, y se las has manifestado a los sencillos. Sí, Padre, porque así has querido. (Lucas 10, 21)