pronađen 7516 Rezultati za: Espíritu Del Señor
se le apareció el Señor de noche y le dijo: "He escuchado tu oración y he elegido para mí este lugar como templo para mis sacrificios. (II Crónicas 7, 12)
Por sublime que haya sido, este templo será la irrisión. Todo el que pase delante de él se quedará asombrado. Preguntarán: ¿Por qué ha tratado así el Señor a esta tierra y este templo? (II Crónicas 7, 21)
Y les responderán: Porque abandonaron al Señor, el Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y se fueron a servir y dar culto a dioses ajenos; por eso ha traído sobre ellos tantos males". (II Crónicas 7, 22)
Salomón construyó el templo del Señor y el palacio real en veinte años. (II Crónicas 8, 1)
Salomón trasladó a la hija del Faraón de la ciudad de David al palacio que había construido para ella, pues se decía: "Una mujer mía no puede habitar en el palacio de David, rey de Israel, porque los lugares donde ha estado el arca del Señor son lugares santos". (II Crónicas 8, 11)
Salomón ofreció entonces holocaustos al Señor sobre el altar que él había levantado delante del atrio, (II Crónicas 8, 12)
Así se llevó a cabo toda la obra de Salomón, desde el día que se pusieron los cimientos del templo del Señor hasta su terminación. (II Crónicas 8, 16)
los manjares de su mesa, el ordenamiento jerárquico de sus cortesanos, el comportamiento y el uniforme de sus camareros, sus provisiones de bebidas y los holocaustos que ofrecía en el templo del Señor, se quedó asombrada y (II Crónicas 9, 4)
Bendito sea el Señor, tu Dios, que se ha complacido en ti y te ha puesto sobre su propio trono para reinar en nombre del Señor Dios. Porque tu Dios ama a Israel y quiere mantenerlo eternamente, por eso te ha constituido rey sobre su pueblo, para que administres el derecho y la justicia". (II Crónicas 9, 8)
Con las maderas el rey hizo balaustradas para el templo del Señor y para el palacio real, y cítaras y arpas para los cantores. Nunca se había visto una madera igual en el reino de Judá. (II Crónicas 9, 11)
El rey no dio oídos al pueblo, porque así lo había dispuesto el Señor, para que se cumpliera la palabra que el Señor había anunciado por medio de Ajías de Silo a Jeroboán, hijo de Nabat. (II Crónicas 10, 15)
Pero el Señor dijo a Semayas, hombre de Dios: (II Crónicas 11, 2)