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Una luz resplandeciente brillará hasta el último rincón de la tierra. Pueblos numerosos acudirán a ti desde muy lejos, desde tierras lejanas vendrán a celebrar tu nombre santo, trayendo dones en sus manos para el rey del cielo. Generaciones y generaciones en ti se alegrarán, y tu nombre será glorioso para siempre. (Tobías 13, 13)
Cuando murió su madre, Tobías la enterró junto a su padre. Entonces él y su familia se fueron a Media, y se quedaron a vivir en Ecbatana con su suegro Ragüel. (Tobías 14, 12)
Cuidó respetuosamente a sus suegros en su vejez y los enterró en Ecbatana de Media, heredando entonces lo de Ragüel y lo de su padre Tobit. (Tobías 14, 13)
Doce años hacía que Nabucodonosor, rey de Asiria, reinaba en la gran ciudad de Nínive, al mismo tiempo que Arfaxad, rey de Media, reinaba en Ecbatana. (Judit 1, 1)
Éste amuralló Ecbatana con piedra tallada de metro y medio de anchura y tres de longitud. La muralla tenía treinta y cinco metros de alta y veinticinco de ancha. (Judit 1, 2)
Se unieron a él todos los habitantes de la montaña, los de las riberas del Éufrates, del Tigris y del Hidaspes, y los vasallos de Arioc, rey de Elán; eran, pues, muchos los pueblos alistados contra los descendientes de Jeleud. (Judit 1, 6)
Se adueñó de sus ciudades y llegó hasta Ecbatana; ocupó las torres, destruyó las plazas y convirtió en oprobio su esplendor. (Judit 1, 14)
Persiguió a Arfaxad hasta las montañas de Ragau y lo acribilló de flechas, acabando con él. (Judit 1, 15)
Durante la primera etapa, de tres días, llegaron desde Nínive a la llanura de Bectilet, y después de Bectilet acamparon junto a las montañas que están a la izquierda de la alta Cilicia. (Judit 2, 21)
cercó a los madianitas, incendió sus tierras y tomó en botín sus ganados. (Judit 2, 26)
Ahí están a tu entera disposición nuestras fincas, nuestro territorio y nuestros campos, nuestras ovejas y nuestras vacas y los apriscos de nuestros ganados. Haz con ellos lo que quieras. (Judit 3, 3)
Hacía poco que habían vuelto del destierro, que el pueblo judío se había reunificado y que los objetos del culto, el altar y el templo habían sido purificados de su profanación. (Judit 4, 3)