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Luego Moisés llamó a Josué y le dijo en presencia de todo Israel: "Sé fuerte y ten ánimo, pues tú debes llevar a este pueblo a la tierra que el Señor juró dar a sus padres; eres tú quien le dará posesión de ella. (Deuteronomio 31, 7)
El Señor dijo a Moisés: "Mira, ya vas a descansar con tus padres. Este pueblo se va a prostituir ante dioses extranjeros, los de la tierra que va a ocupar. Me abandonará y violará la alianza que he hecho con él. (Deuteronomio 31, 16)
Escribid este cántico y enseñádselo a los israelitas, para que lo canten y me sirva a mí de testimonio contra ellos. (Deuteronomio 31, 19)
Pero cuando caigan sobre ellos innumerables sufrimientos y desgracias, este cántico servirá de testimonio contra ellos, pues sus descendientes no lo habrán olvidado. Yo conozco las malas inclinaciones que ya hoy tiene, aun antes de entrar en la tierra que les prometí con juramento". (Deuteronomio 31, 21)
"Tomad este libro de la ley y ponedlo al lado del arca de la alianza del Señor, vuestro Dios; que esté allí como testimonio contra ti, (Deuteronomio 31, 26)
Y Moisés pronunció este cántico desde el principio hasta el fin en presencia de toda la asamblea de Israel. (Deuteronomio 31, 30)
Moisés, acompañado de Josué, hijo de Nun pronunció este cántico desde el principio hasta el fin. (Deuteronomio 32, 44)
"Moisés, mi siervo, ha muerto; ahora comienzas a actuar tú. Pasa el Jordán, que tienes a la vista, tú y todo este pueblo, hacia la tierra que voy a dar a los israelitas. (Josué 1, 2)
Sé fuerte y ten ánimo, porque tú deberás dar a este pueblo la posesión de la tierra que a sus padres juré dar. (Josué 1, 6)
Que el libro de esta ley esté siempre en tu boca; medítalo día y noche para cumplir exactamente todo lo que está escrito en él. De este modo serás afortunado en todas tus empresas y tendrás éxito. (Josué 1, 8)
Lo mismo que obedecimos en todo a Moisés, así te obedeceremos a ti. Únicamente, que el Señor, tu Dios, esté contigo como estuvo con Moisés. (Josué 1, 17)
Si alguno sale de tu casa, él será el responsable de su sangre, y nosotros seremos inocentes; mas si alguien pone la mano sobre el que esté contigo en casa, nosotros seremos los responsables. (Josué 2, 19)