pronađen 506 Rezultati za: Lea
Toda la asamblea resolvió hacerlo así, porque el pueblo entero dio su aprobación. (I Crónicas 13, 4)
David dijo: "Voy a comportarme lealmente con Janún, hijo de Najás, porque su padre ha sido leal conmigo". Entonces envió a unos mensajeros para presentarle sus condolencias por la muerte de su padre. Pero cuando los servidores de David llegaron al país de los amonitas para darle el pésame a Janún, (I Crónicas 19, 2)
Los hijos de Merarí fueron Majlí y Musí. Los hijos de Majlí fueron Eleazar y Quis. (I Crónicas 23, 21)
Eleazar murió sin tener hijos; sólo tuvo hijas, y los hijos de Quis, sus hermanos, las tornaron por esposas. (I Crónicas 23, 22)
Los descendientes de Aarón también estaban distribuidos por clases. Los hijos de Aarón fueron Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar. (I Crónicas 24, 1)
Nadab y Abihú murieron antes que su padre, sin tener hijos; y fueron Eleazar e Itamar los que ejercieron las funciones sacerdotales. (I Crónicas 24, 2)
David junto con Sadoc, de los hijos de Eleazar, y con Ajimélec, de los hijos de Itamar, los dividió en clases y los registró según sus funciones. (I Crónicas 24, 3)
Entre los hijos de Eleazar, había más varones que entre los hijos de Itamar, y por eso, al ser divididos, los jefes de familia fueron dieciséis entre los hijos de Eleazar, y ocho entre los hijos de Itamar. (I Crónicas 24, 4)
Unos y otros fueron divididos por sorteo, porque tanto entre los hijos de Eleazar como entre los hijos de Itamar había jefes consagrados y jefes al servicio de Dios. (I Crónicas 24, 5)
El escriba Semaías, hijo de Natanael, uno de los levitas, los inscribió en presencia del rey y de los jefes, y en presencia del sacerdote Sadoc, de Ajimélec, hijo de Abiatar, y de los jefes de las familias sacerdotales y levíticas. Se echaba la suerte, una vez por Itamar y dos veces por Eleazar. (I Crónicas 24, 6)
Por parte de Majlí, Eleazar, que no tuvo hijos. (I Crónicas 24, 28)
Y ahora, a la vista de todo Israel, que es la asamblea del Señor, y delante de nuestro Dios que nos escucha, yo les digo: ‘Cumplan y observen todos los mandamientos del Señor, nuestro Dios, para que puedan poseer esta hermosa tierra y puedan dejarla como herencia a sus hijos después de ustedes para siempre’. (I Crónicas 28, 8)