Mosaico decorativo

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  • Luego dijo a Jonatán: "¿Por qué has fatigado a toda esta gente sino hay guerra entre nosotros? (I Macabeos 12, 44)

  • dirige nuestra guerra, y nosotros haremos todo lo que nos mandes". (I Macabeos 13, 9)

  • Luego reunió a todos los hombres aptos para la guerra, se apresuró a terminar los muros de Jerusalén y fortificó todo su contorno. (I Macabeos 13, 10)

  • Envíanos cien talentos de plata y a dos de sus hijos como rehenes, no sea que una vez puesto en libertad se vuelva contra nosotros. Sólo así lo soltaremos". (I Macabeos 13, 16)

  • Cuando los enemigos quisieron invadir el país para devastarlo y levantar su mano contra el Santuario, (I Macabeos 14, 31)

  • Puesto que gente indeseable ha usurpado el trono de mis padres, yo estoy dispuesto a hacer valer mis derechos sobre el reino, a fin de restablecerlo como estaba antes. A tal efecto, he reclutado un ejército numeroso y equipado barcos de guerra, (I Macabeos 15, 3)

  • Mientras tanto, el rey Antíoco continuaba el sitio de Dora, acampando en los suburbios de la ciudad, lanzando incesantemente sus tropas contra ella y construyendo máquinas de guerra. Tenía bloqueado a Trifón y nadie podía entrar ni salir. (I Macabeos 15, 25)

  • Le mandó acampar frente a Judea, reconstruir Cedrón, reforzar sus puertas y hacer la guerra al pueblo, mientras el rey trataba de alcanzar a Trifón. (I Macabeos 15, 39)

  • Salvados por Dios de grandes peligros, le damos fervientes gracias por habernos defendido contra el rey. (II Macabeos 1, 11)

  • Porque fue Dios quien expulsó a los que combatían contra la Ciudad santa. (II Macabeos 1, 12)

  • así como las guerras contra Antíoco Epífanes y su hijo Eupátor, (II Macabeos 2, 20)

  • Porque se les apareció un caballo montado por un temible jinete y ricamente enjaezado, el cual, arrojándose con ímpetu, levantó contra Heliodoro sus cascos delanteros. El jinete aparecía cubierto con una armadura de oro. (II Macabeos 3, 25)


"O Anjo de Deus não nos abandona jamais." São Padre Pio de Pietrelcina