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Al oír esos gritos en el jardín, la gente de la casa se precipitó por la puerta lateral para ver lo que ocurría, (Daniel 13, 26)
Al día siguiente, cuando el pueblo se reunió en casa de Joaquín, su marido, también llegaron los ancianos con la intención criminal de hacer morir a Susana. (Daniel 13, 28)
Entonces el Señor dijo a Oseas: "Llámalo Izreel, porque dentro de poco tiempo pediré cuenta a la casa de Jehú por la sangre derramada en Izreel, y pondré fin al reinado de la casa de Israel. (Oseas 1, 4)
Ella concibió otra vez y dio a luz una hija. El Señor dijo a Oseas: "Llámala ‘No compadecida’, porque ya no volveré a compadecerme de la casa de Israel, sino que les retiraré mi compasión. (Oseas 1, 6)
Pero me compadeceré de la casa de Judá, y los salvaré por el Señor, su Dios. No los salvaré por medio del arco, ni de la espada, ni de las armas de guerra, ni tampoco por medio de caballos y jinetes". (Oseas 1, 7)
¡Escuchen esto, sacerdotes, presta atención, casa de Israel, atiende, casa del rey, porque el juicio es con ustedes! Sí, ustedes han sido una trampa en Mispá y una red tendida sobre el Tabor. (Oseas 5, 1)
Yo seré como polilla para Efraím y como caries para la casa de Judá. (Oseas 5, 12)
Porque yo soy como un león para Efraím y como un cachorro de león para la casa de Judá. Yo, yo mismo desgarraré y me iré, me llevaré la presa y nadie me la arrancará. (Oseas 5, 14)
En la casa de Israel he visto una cosa horrible: allí se prostituye Efraím, se contamina Israel. (Oseas 6, 10)
Cuando yo quería sanar a Israel, se reveló la culpa de Efraím, las maldades de Samaría. Sí, ellos obran de mala fe; el ladrón penetra en la casa, mientras una banda despoja afuera. (Oseas 7, 1)
¡Lleva a tu boca la trompeta! Como un águila, se abate la desgracia sobre la casa del Señor, porque ellos han transgredido mi alianza y se han rebelado contra mi Ley. (Oseas 8, 1)
No harán al Señor libaciones de vino y sus sacrificios no le agradarán; su pan será como un pan de duelo, y todos los que lo coman quedarán contaminados, porque ese pan será para ellos mismos y no entrará en la Casa del Señor. (Oseas 9, 4)