Mosaico decorativo

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  • Que el Dios de la paz los santifique plenamente, para que ustedes se conserven irreprochables en todo su ser -espíritu, alma y cuerpo- hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo. (I Tesalonicenses 5, 23)

  • En esto se manifiesta el justo Juicio de Dios, para que ustedes sean encontrados dignos del Reino de Dios por el cual tienen que sufrir. (II Tesalonicenses 1, 5)

  • cuando él venga aquel Día para ser glorificado en sus santos y admirado por todos los que hayan creído. ¡Y ustedes han creído en nuestro testimonio! (II Tesalonicenses 1, 10)

  • Ya saben qué es lo que ahora lo retiene, para que no se manifieste sino a su debido tiempo. (II Tesalonicenses 2, 6)

  • Nosotros, por nuestra parte, siempre debemos dar gracias a Dios, a causa de ustedes, hermanos amados por el Señor. En efecto, Dios los eligió desde el principio para que alcanzaran la salvación mediante la acción santificadora del Espíritu y la fe en la verdad. (II Tesalonicenses 2, 13)

  • Él los llamó, por medio de nuestro Evangelio, para que posean la gloria de nuestro Señor Jesucristo. (II Tesalonicenses 2, 14)

  • Finalmente, hermanos, rueguen por nosotros, para que la Palabra del Señor se propague rápidamente y sea glorificada como lo es entre ustedes. (II Tesalonicenses 3, 1)

  • Rueguen también para que nos veamos libres de los hombres malvados y perversos, ya que no todos tienen fe. (II Tesalonicenses 3, 2)

  • y nadie nos regalaba el pan que comíamos. Al contrario, trabajábamos duramente, día y noche, hasta cansarnos, con tal de no ser una carga para ninguno de ustedes. (II Tesalonicenses 3, 8)

  • Aunque teníamos el derecho de proceder de otra manera, queríamos darles un ejemplo para imitar. (II Tesalonicenses 3, 9)

  • A estos les mandamos y los exhortamos en el Señor Jesucristo que trabajen en paz para ganarse su pan. (II Tesalonicenses 3, 12)

  • Si alguno no obedece a las indicaciones de esta carta, señálenlo, y que nadie trate con él para que se avergüence. (II Tesalonicenses 3, 14)


"Que Jesus reine sempre soberano no seu coração." São Padre Pio de Pietrelcina