Trouvé 23 Résultats pour: mares

  • Dios llamó a lo seco tierra, y a la masa de las aguas llamó mares. Vio Dios que esto estaba bien. (Génesis 1, 10)

  • Ni tampoco se encuentra más allá de los mares, para que tengas que decir: ¿Quién pasará por nosotros al otro lado de los mares a buscarla para que nos la dé a conocer y la pongamos en práctica? (Deuteronomio 30, 13)

  • Invitarán a los pueblos a subir a la montaña para ofrecer sacrificios legítimos; gozarán de la riqueza de los mares y de los tesoros escondidos en las playas. (Deuteronomio 33, 19)

  • Apareció el fondo de los mares, los cimientos de la tierra quedaron al desnudo al fragor, oh Señor, de tu amenaza, al resollar del viento en tus narices. (II Samuel 22, 16)

  • ¡Tú solo, Señor, eres el único! Tú hiciste los cielos, el cielo de los cielos y todas sus estrellas, la tierra y todo cuanto encierra, los mares y todo lo que contienen; a todo ello tú le das la vida, y todos los astros del cielo te adoran. (Nehemías 9, 6)

  • Entonces Nabucodonosor se llenó de ira contra todas estas regiones y juró por su trono y por su imperio vengarse con su espada de las regiones de Cilicia, de Damasco y de Siria, así como de todos los habitantes de Moab, Amón, Judea y Egipto hasta los límites de los dos mares. (Judit 1, 12)

  • te aleccionarán los reptiles de la tierra, te enseñarán los peces de los mares. (Job 12, 8)

  • Podrán agotarse las aguas de los mares, secarse los ríos y desaparecer; (Job 14, 11)

  • ¿Has llegado hasta las fuentes de los mares, has paseado por las honduras del abismo? (Job 38, 16)

  • Apareció el fondo de los mares, los cimientos de la tierra quedaron al desnudo, al fragor, Señor, de tu amenaza, al resollar del viento en tus narices. (Salmos 18, 16)

  • porque él echó sus cimientos y la asentó sobre los mares y ríos. (Salmos 24, 2)

  • Él juntó entre diques las aguas de los mares y almacenó en depósitos las aguas del abismo. (Salmos 33, 7)


Uma filha espiritual perguntou a Padre Pio: “O Senhor cura tantas pessoas, por que não cura esta sua filha espiritual?” Padre Pio respondeu-lhe em voz baixa: “E não nos oferecemos a Deus?” São Padre Pio de Pietrelcina