Trouvé 201 Résultats pour: hijas

  • Después de engendrar a Set vivió todavía Adán ochocientos años, y engendró hijos e hijas. (Génesis 5, 4)

  • y después de haber engendrado a Enós, vivió todavía ochocientos siete años, y engendró hijos e hijas. (Génesis 5, 7)

  • y después de haber engendrado a Quenán, vivió todavía ochocientos quince años, y engendró hijos e hijas. (Génesis 5, 10)

  • y después de haber engendrado a Mahalalel, vivió todavía ochocientos cuarenta años, y engendró hijos e hijas. (Génesis 5, 13)

  • y después de haber engendrado a Yéred, vivió todavía ochocientos treinta años, y engendró hijos e hijas. (Génesis 5, 16)

  • y después de haber engendrado a Henoc, vivió todavía ochocientos años, y engendró hijos e hijas. (Génesis 5, 19)

  • y después de haber engendrado a Matusalén, siguió los caminos de Dios trescientos años, y engendró hijos e hijas. (Génesis 5, 22)

  • y después de haber engendrado a Lamec, vivió todavía setecientos ochenta y dos años, y engendró hijos e hijas. (Génesis 5, 26)

  • Lamec, después de haber engendrado a Noé, vivió todavía quinientos noventa y cinco años, y engendró hijos e hijas. (Génesis 5, 30)

  • Cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la tierra y les nacieron hijas, (Génesis 6, 1)

  • los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas, y tomaron por esposas las que más les gustaron. (Génesis 6, 2)

  • En aquel entonces había gigantes en la tierra (y también después), cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres, y ellas les daban hijos. Éstos son los héroes de antaño, hombres famosos. (Génesis 6, 4)


“Não queremos aceitar o fato de que o sofrimento é necessário para nossa alma e de que a cruz deve ser o nosso pão cotidiano. Assim como o corpo precisa ser nutrido, também a alma precisa da cruz, dia a dia, para purificá-la e desapegá-la das coisas terrenas. Não queremos entender que Deus não quer e não pode salvar-nos nem santificar-nos sem a cruz. Quanto mais Ele chama uma alma a Si, mais a santifica por meio da cruz.” São Padre Pio de Pietrelcina