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Judit le respondía: "Con mucho gusto bebo, señor, porque jamás me ha parecido la vida tan bella como hoy". (Judit 12, 18)
Holofernes estaba encantado de tenerla cerca, y bebió tal cantidad de vino cual no había bebido en ninguno de los días de su vida. (Judit 12, 20)
Cuando se hizo tarde, los servidores se retiraron. Bagoas cerró por fuera la puerta de la tienda, procurando dejar solo a su señor. Cansados de tanto comer y beber, todos se fueron a dormir. (Judit 13, 1)
Que Dios te colme de bienes para tu exaltación eterna, pues viendo abatida nuestra raza, no has perdonado la vida, antes fuiste su socorro en la ruina, portándote con rectitud ante Dios". Y todo el pueblo respondió: "Así sea. Así sea". (Judit 13, 20)
Llegaron a la tienda de Holofernes y dijeron a su ayudante: "Despierta a nuestro jefe, pues los esclavos se han atrevido a bajar a luchar contra nosotros para su ruina total". (Judit 14, 13)
Los servidores del rey le dijeron: "Búsquense para el rey jóvenes vírgenes y hermosas. (Ester 2, 2)
Dio después un espléndido banquete en honor de Ester a todos los príncipes y servidores. Concedió un día de fiesta a todas las provincias y repartió regalos con su esplendidez real. (Ester 2, 18)
Todos los servidores del rey, que estaban al servicio de la puerta de palacio, se arrodillaban y postraban cuando Amán pasaba, según había ordenado el rey. Pero Mardoqueo no se arrodillaba ni se postraba ante él. (Ester 3, 2)
Por eso los servidores del rey le preguntaron: "¿Por qué no cumples la orden del rey?". (Ester 3, 3)
"Todos los servidores del rey y el pueblo de las provincias saben que cualquiera, hombre o mujer, que entre en el vestíbulo interno, sin haber sido llamado, cae bajo la ley inexorable que lo condena a muerte, a no ser que el rey, tendiendo hacia él su cetro de oro, le conceda la gracia de la vida. Hace ya treinta días que no me ha llamado". (Ester 4, 11)
Aquel día Amán salió satisfecho y gozoso, pero cuando vio a Mardoqueo sentado delante de la puerta real y que ni siquiera se había levantado ni movido en su presencia, se enfureció contra él. (Ester 5, 9)
El rey preguntó: "¿Qué honor y dignidad se le concedieron a Mardoqueo por esto?". Los servidores respondieron: "Absolutamente nada". (Ester 6, 3)