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a dar para los trabajos del templo de Dios: ciento setenta mil kilos de oro, diez mil monedas de oro, trescientos cuarenta mil kilos de plata, seiscientos diez mil kilos de bronce y tres millones cuatrocientos mil kilos de hierro. (I Crónicas 29, 7)
Reinó cuarenta años: siete en Hebrón, y treinta y tres años en Jerusalén. (I Crónicas 29, 27)
La pila descansaba sobre doce toros, tres de ellos vueltos al norte, tres al sur, tres al este y tres al oeste; y todas sus partes traseras quedaban hacia dentro. (II Crónicas 4, 4)
ajustándose a las prescripciones de Moisés respecto de los holocaustos de cada día, de los sábados, de los novilunios y de las tres solemnidades del año: fiesta de los panes sin levadura, fiesta de las semanas y fiesta de los tabernáculos. (II Crónicas 8, 13)
y 300 escudos de oro batido más pequeños, a tres kilos y medio de oro cada uno; y los pusieron en la sala "Bosque del Líbano". (II Crónicas 9, 16)
El rey tenía una flota que iba a Tarsis con los súbditos de Jirán, y cada tres años volvía cargada de oro, plata, marfil, monos y pavos reales. (II Crónicas 9, 21)
Él les respondió: "Volved a verme dentro de tres días". Y el pueblo se fue. (II Crónicas 10, 5)
De esta manera consolidaron el reino de Judá y reforzaron a Roboán, hijo de Salomón, los tres años que éste siguió el camino de David y Salomón. (II Crónicas 11, 17)
Reinó tres años en Jerusalén. Su madre se llamaba Maacá, y era hija de Uriel, de Guibeá. Estalló la guerra entre Abías y Jeroboán. (II Crónicas 13, 2)
Josafat y su pueblo fueron a adueñarse del botín y encontraron gran cantidad de ganado, riquezas, vestidos y otros objetos preciosos. Era tal la cantidad, que no pudieron llevarlo de una vez. Estuvieron tres días llevando botín; tanta era su abundancia. (II Crónicas 20, 25)
Reclutó además cien mil hombres valerosos de Israel por tres mil cuatrocientos kilos de plata. (II Crónicas 25, 6)
Amasías contestó al hombre de Dios: "¿Y los tres mil cuatrocientos kilos de plata que he entregado a las tropas de Israel?". El hombre de Dios respondió: "Mucho más que eso puede darte el Señor". (II Crónicas 25, 9)