Mosaico decorativo

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  • Anúncienlo todos, y todos en Jerusalén le den gracias. Jerusalén, ciudad santa, el Señor te castigará por las obras de tus hijos, luego se apiadará de los hijos que practican la justicia. (Tobías 13, 10)

  • Una luz resplandeciente brillará hasta el último rincón de la tierra. Pueblos numerosos acudirán a ti desde muy lejos, desde tierras lejanas vendrán a celebrar tu nombre santo, trayendo dones en sus manos para el rey del cielo. Generaciones y generaciones en ti se alegrarán, y tu nombre será glorioso para siempre. (Tobías 13, 13)

  • Todos los israelitas que se salven entonces y que se acuerden de verdad de Dios se juntarán, irán a Jerusalén y habitarán con seguridad para siempre en la tierra de Abrahán, que se les entregará de nuevo. Los que aman a Dios de verdad se alegrarán, mientras que los pecadores y los injustos desaparecerán de la tierra. (Tobías 14, 7)

  • "Esto dice el rey grande, el señor de toda la tierra: Mira, al salir de mi presencia, reúne contigo hombres de valor probado, unos ciento veinte mil de infantería y gran número de caballos con doce mil jinetes, (Judit 2, 5)

  • Diles que se rindan, porque iré enfurecido contra ellos; con los pies de mis soldados cubriré toda la tierra y la entregaré al pillaje. (Judit 2, 7)

  • No te compadezcas de los que no quieran rendirse; entrégalos a la muerte y al pillaje en toda la tierra. (Judit 2, 11)

  • Le seguía una muchedumbre numerosa como la langosta y como la arena de la tierra, tan numerosa que no podía contarse. (Judit 2, 20)

  • Clamaron a su Dios, y él llenó de plagas a Egipto, para las que no encontraban remedio. Los egipcios, entonces, los echaron de su tierra. (Judit 5, 12)

  • Pero si no hay anomalías en esta gente, que se abstenga mi señor; porque si su Señor y Dios está con ellos, serviremos de irrisión a toda la tierra". (Judit 5, 21)

  • "¿Quién eres tú, Ajior, y vosotros, mercenarios de Efraín, para profetizar hoy aquí y para intentar persuadirnos de no pelear contra Israel, pretextando que Dios lo protege? ¿Y qué Dios existe, a no ser Nabucodonosor? Él nos dará fuerza y los exterminará de la faz de la tierra, sin que pueda librarlos su Dios. (Judit 6, 2)

  • Los quemaremos a todos, sus montañas chorrearán su sangre y sus llanuras serán cementerios. La planta de sus pies no resistirá ante nosotros, perecerán sin remedio, dice el rey Nabucodonosor, señor de toda la tierra. Él ha hablado, y no caerá en el vacío ninguna de sus palabras. (Judit 6, 4)

  • Cuando los israelitas vieron aquella ingente multitud, se aterrorizaron y se dijeron unos a otros: "Éstos, sin duda, cubrirán toda la tierra, y ni los montes más altos, ni los desfiladeros, ni las colinas podrán detener su marcha". (Judit 7, 4)


"A cada vitória sobre o pecado corresponde um grau de glória eterna". São Padre Pio de Pietrelcina