Mosaico decorativo

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  • sino para que sirva de testimonio entre nosotros y vosotros y entre nuestros descendientes después de nosotros, de que damos culto al Señor con nuestros holocaustos y nuestros sacrificios por el pecado y de reconciliación; para que el día de mañana vuestros hijos no puedan decir de los nuestros: ¡No tenéis parte en el Señor! (Josué 22, 27)

  • Y dijimos: Si el día de mañana llegaran a decirnos esto a nosotros o a nuestros descendientes, responderíamos: Mirad la forma del altar del Señor que levantaron nuestros padres, no para ofrecer holocaustos u otros sacrificios, sino para que sirviese de testimonio entre nosotros y vosotros. (Josué 22, 28)

  • Los de Rubén y los de Gad llamaron al altar "Testimonio", porque dijeron: "Es un testimonio para nosotros de que el Señor es Dios". (Josué 22, 34)

  • Mucho tiempo después de que el Señor concediera a Israel la paz con todos los enemigos que le rodeaban, Josué, ya de edad avanzada, (Josué 23, 1)

  • Josué reunió a todas las tribus de Israel en Siquén. Convocó a los ancianos, jefes, jueces y escribas, y en presencia del Señor (Josué 24, 1)

  • Josué dijo al pueblo: "Vosotros no podréis servir al Señor, porque él es un Dios santo, un Dios celoso, y no soportará vuestros delitos ni vuestros pecados. (Josué 24, 19)

  • El pueblo respondió a Josué: "¡No! Queremos servir al Señor". (Josué 24, 21)

  • Entonces Josué dijo al pueblo: "Vosotros sois testigos contra vosotros mismos de que habéis elegido al Señor para servirle". Y respondieron: "Somos testigos". (Josué 24, 22)

  • El pueblo respondió a Josué: "Serviremos al Señor, nuestro Dios, y le obedeceremos". (Josué 24, 24)

  • Aquel día Josué hizo un pacto con el pueblo, le impuso leyes y preceptos en Siquén. (Josué 24, 25)

  • Después Josué despidió al pueblo, y cada uno se volvió a su heredad. (Josué 24, 28)

  • Después de todo esto, Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, murió a la edad de ciento diez años. (Josué 24, 29)


"Feliz a alma que atinge o nível de perfeição que Deus deseja!" São Padre Pio de Pietrelcina