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Echaron también a suertes el servicio, sin distinción entre pequeño y grande, maestro y discípulo. (I Crónicas 25, 8)
Todos éstos eran hijos de Obededón; ellos, sus hijos y hermanos eran hombres valientes, duros en el servicio. De Obededón, sesenta y dos en total. (I Crónicas 26, 8)
Éstos tuvieron sus clases de porteros. A los jefes de estos valientes les fueron señaladas sus obligaciones, igual que a sus hermanos, en el servicio del templo del Señor. (I Crónicas 26, 12)
Los hijo de Yejielí, Zetán y su hermano Joel, eran los encargados de los tesoros del templo del Señor. (I Crónicas 26, 22)
que provenían del botín de guerra y de los despojos y habían dedicado al mantenimiento del templo del Señor. (I Crónicas 26, 27)
De los descendientes de Hebrón, Jasabías y sus hermanos, hombres valientes, 1.700 en total, tenían a su cargo la custodia de Israel, al oeste del Jordán, en todos los asuntos que se referían al Señor y al servicio del rey. (I Crónicas 26, 30)
Censo de los israelitas. Los cabezas de familia, los jefes de millar y de centurias, y los oficiales estaban al servicio del rey en todo lo referente a las divisiones, que se turnaban cada mes, de manera que todos los meses del año había una división en funciones. Cada división tenía 24.000 hombres. (I Crónicas 27, 1)
El jefe de la primera división, que prestaba servicio el primer mes, era Yasobeán, hijo de Zabdiel; (I Crónicas 27, 2)
Zabdiel era descendiente de Fares y mandaba a todos los oficiales de la división en servicio durante el primer mes. (I Crónicas 27, 3)
Jefe de la tercera división, que prestaba servicio el tercer mes, era Benayas, hijo del sacerdote Yehoyadá. (I Crónicas 27, 5)
David convocó en Jerusalén a todos los jefes de Israel; jefes de tribu, jefes de las divisiones al servicio del rey, oficiales de millares y centurias, superintendentes de la hacienda, ganadería e hijos del rey, eunucos y héroes, todo el personal de valía. (I Crónicas 28, 1)
El rey se puso en pie y dijo: "Escuchadme, hermanos míos y pueblo mío. Yo tenía el deseo de construir un templo donde estuviera permanentemente el arca de la alianza del Señor, estrado de los pies de nuestro Dios; había hecho incluso preparativos para la construcción, (I Crónicas 28, 2)