Mosaico decorativo

Trouvé 3535 Résultats pour: Sal

  • Todo esto lo supo Judit, hija de Merarí, hijo de Ox, de José, de Oziel, de Jelcías, de Ananías, de Gedeón, de Rafaín, de Ajitob, de Elías, de Jilquías, de Eliab, de Natanael, de Salamiel, de Sarasaday, de Israel. (Judit 8, 1)

  • Por tanto, con la esperanza de que nos salve, pidámosle su ayuda; y, si le parece bien, escuchará nuestras súplicas. (Judit 8, 17)

  • Estad vosotros esta noche a la puerta de la ciudad; saldré yo con mi doncella y, antes de expirar el tiempo fijado para entregar la ciudad a nuestros enemigos, habrá librado el Señor a Israel por mediación mía. (Judit 8, 33)

  • Entonces salieron de la habitación y volvieron a sus puestos. (Judit 8, 36)

  • Judit se postró con el rostro en tierra, echó ceniza sobre su cabeza y dejó al descubierto el áspero sayal que llevaba. Era precisamente la hora en que se ofrecía en Jerusalén el incienso de la tarde en el templo de Dios, cuando clamó al Señor así: (Judit 9, 1)

  • Pues no está tu fuerza en la multitud ni en los poderosos tu dominio, sino que eres Dios de los humildes, socorro de los oprimidos, protector de los débiles, defensor de los abandonados, salvador de los desesperanzados. (Judit 9, 11)

  • "El Dios de nuestros padres te favorezca y realice tus planes para gloria de Israel y exaltación de Jerusalén". (Judit 10, 8)

  • Ella adoró a Dios y les dijo: "Mandad abrir la puerta de la ciudad para que pueda salir a realizar lo que me acabáis de decir". Mandaron a los jóvenes que abriesen, como ella había dicho. (Judit 10, 9)

  • Cumplida la orden, Judit salió con su doncella. Los de la ciudad la seguían con la mirada mientras bajaba la montaña hasta pasar el valle; después la perdieron de vista. (Judit 10, 10)

  • Ambas caminaban aprisa a través del valle, cuando les salieron al paso centinelas asirios, (Judit 10, 11)

  • "Has salvado tu vida apresurándote a venir a nuestro jefe. Vete a su tienda; algunos de nosotros te escoltaremos hasta allí. (Judit 10, 15)

  • Los guardias personales de Holofernes y todos sus ayudantes de campo salieron y la introdujeron en la tienda. (Judit 10, 20)


"As almas! As almas! Se alguém soubesse o preço que custam". São Padre Pio de Pietrelcina