Mosaico decorativo

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  • Te presentas al rey y le dices esto". Y Joab le indicó lo que ella tenía que decir. (II Samuel 14, 3)

  • La mujer de Técoa se presentó, pues, al rey, y se postró rostro en tierra. Después dijo: "¡Ayúdame, oh rey!". (II Samuel 14, 4)

  • El rey le dijo: "¿Qué tienes?". Ella respondió: "Soy una mujer viuda. Murió mi marido, (II Samuel 14, 5)

  • La mujer dijo al rey: "Que la culpa, oh rey mi señor, caiga sobre mí y sobre la casa de mi padre; que el rey y su trono sean inocentes". (II Samuel 14, 9)

  • El rey respondió: "Si alguno te inquieta, tráelo aquí, y no volverá a molestarte". (II Samuel 14, 10)

  • Ella dijo: "Que el rey se digne pronunciar el nombre del Señor, su Dios, para que el vengador de sangre no aumente mi desgracia y no maten a mi hijo". Él respondió: "Vive el Señor, que no caerá en tierra ni un pelo de tu hijo". (II Samuel 14, 11)

  • La mujer añadió: "Permite a tu sierva que diga todavía una palabra a mi señor, el rey". El rey dijo: "Habla". (II Samuel 14, 12)

  • Entonces la mujer dijo: "¿Por qué piensas tú de este modo contra el pueblo de Dios? El rey se hace culpable por las palabras que acaba de pronunciar, si no hace que vuelva el que ha huido de él. (II Samuel 14, 13)

  • Si he venido a hablar al rey de este asunto, ha sido porque el pueblo me ha atemorizado; y entonces tu sierva se dijo: yo hablaré al rey, pues tal vez haga lo que su sierva le indique; (II Samuel 14, 15)

  • pues el rey accederá a librar a su sierva de la mano del hombre que intenta extirparme, juntamente con mi hijo, de la herencia de Dios. (II Samuel 14, 16)

  • Tu sierva se dijo: La palabra del rey, mi señor, servirá para tranquilizarnos; pues mi señor, el rey, es como un ángel de Dios para comprender el bien y el mal. Que el Señor, tu Dios, esté contigo". (II Samuel 14, 17)

  • Entonces el rey dijo a la mujer: "Te pido que no me ocultes nada de cuanto voy a preguntarte". La mujer respondió: "Hable mi señor, el rey". (II Samuel 14, 18)


"Se precisamos ter paciência para suportar os defeitos dos outros, quanto mais ainda precisamos para tolerar nossos próprios defeitos!" São Padre Pio de Pietrelcina