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Es hija única. El pariente más próximo eres tú y el que tiene más derecho que nadie a casarse con ella y heredar los bienes de su padre. Es una joven sensata, valiente, muy hermosa, y su padre es muy bueno. (Tobías 6, 12)
Tú tienes derecho a casarte con ella. Escúchame, hermano. Esta noche hablaré yo a su padre para que te la dé por esposa; y luego, cuando volvamos de Ragués, celebraremos el matrimonio. Sé bien que Ragüel no podrá negártela a ti para casarla con otro, pues se haría reo de muerte según la ley de Moisés, porque tú tienes derecho preferente sobre los demás a casarte con su hija. Escúchame, hermano. Hablaremos de la joven esta noche y la pediremos en matrimonio para ti y, al volver de Ragués, celebraremos la boda y la llevaremos con nosotros a tu casa". (Tobías 6, 13)
Yo, la verdad, tengo miedo. A ella no le hace nada, porque la quiere; pero sí mata al que intenta acercarse. Soy el hijo único de mi padre y temo que, si muero, lleve a la tumba, de dolor, a mi padre y a mi madre, que no tienen otro hijo que los entierre". (Tobías 6, 15)
El ángel respondió: "¿No recuerdas los consejos de tu padre, que te recomendaba casarte con una mujer de su familia? Hermano, no te preocupes por el demonio, y cásate con ella. Te aseguro que esta noche será tu esposa. (Tobías 6, 16)
Cuando Tobías oyó lo que dijo Rafael y que Sara era de su raza y de la casa de su padre, se enamoró de ella. (Tobías 6, 19)
Al llegar a Ecbatana, Tobías dijo: "Hermano Azarías, llévame en seguida a casa de nuestro pariente Ragüel". Lo llevó a la casa de Ragüel, el cual estaba en el patio. Al saludarlo, les respondió: "Bienvenidos seáis, hermanos". Y los hizo entrar en casa. (Tobías 7, 1)
Ella insistió: "¿Conocéis a nuestro pariente Tobit?". Le contestaron: "Sí, lo conocemos". "¿Está bien?". (Tobías 7, 4)
"Vive y está bien". Tobías añadió: "Es mi padre". (Tobías 7, 5)
Ragüel entonces se levantó, lo abrazó y se echó a llorar. Después le dijo: "Bendito seas, joven, hijo de un padre tan bueno. ¡Qué pena que un hombre tan honrado y tan caritativo se haya quedado ciego!". Abrazó de nuevo a Tobías, y se puso a llorar. (Tobías 7, 6)
Ragüel llamó a su hija Sara, la cogió de la mano y se la dio a Tobías, diciéndole: "Hazte cargo de ella, conforme a la ley y lo que está mandado en el libro de Moisés, y llévala a casa de tu padre. Que el Dios del cielo os guíe en paz". (Tobías 7, 13)
Habían salido todos, y la puerta del dormitorio estaba ya cerrada. Tobías se levantó y le dijo a Sara: "Levántate, mujer; recemos y supliquemos a nuestro Señor que tenga misericordia de nosotros y nos proteja". (Tobías 8, 4)
Luego tomarás la mitad de mis bienes y te irás feliz a casa de tus padres; heredarás la otra mitad cuando hayamos muerto mi mujer y yo. Ánimo, hijo, que soy ya para siempre tu padre y Edna tu madre, como lo somos de tu mujer Sara. Ánimo, hijo". (Tobías 8, 21)