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El Señor dijo a Aarón: (Levítico 10, 8)
"Cuando tengáis que entrar en la tienda de la reunión, no beberéis vino o bebida embriagante ni tú ni tus hijos, y no moriréis. Es ley perpetua para vuestras generaciones, (Levítico 10, 9)
y podáis enseñar a los israelitas todos los preceptos que el Señor les ha dado por medio de Moisés". (Levítico 10, 11)
Moisés dijo a Aarón y a sus hijos supervivientes, Eleazar e Itamar: "Tomad las sobras de la ofrenda quemada en honor del Señor y comedlas sin levadura junto al altar, pues es cosa santísima. (Levítico 10, 12)
Las comeréis en lugar sagrado, porque es porción reservada para ti y tus hijos de las ofrendas quemadas en honor del Señor. Ésta es la orden que yo he recibido. (Levítico 10, 13)
Tú, tus hijos y tus hijas comeréis en lugar santo el pecho del rito de presentación y la pierna del tributo, porque ésa es la parte que os pertenece de los sacrificios de reconciliación de los israelitas. (Levítico 10, 14)
La pierna del tributo y el pecho del rito de presentación serán llevados junto con las grasas que han de ser quemadas, para hacer con ello el gesto de presentación delante del Señor, y luego serán para ti y tus hijos por derecho perpetuo, como lo ha ordenado el Señor". (Levítico 10, 15)
Moisés buscó y rebuscó entonces el macho cabrío del sacrificio por el pecado, y resultó que había sido quemado. Se indignó con Eleazar e Itamar, hijos de Aarón, y les dijo: (Levítico 10, 16)
"¿Por qué no habéis comido en lugar santo la víctima del sacrificio por el pecado? Es cosa santísima, que se os ha dado para borrar las culpas de la comunidad, haciendo sobre ella el rito de absolución en presencia del Señor. (Levítico 10, 17)
Puesto que su sangre no fue introducida dentro del santuario, debíais haber comido la carne en ese lugar santo, como yo había ordenado". (Levítico 10, 18)
Aarón dijo a Moisés: "Mira, ellos han ofrecido hoy el sacrificio por el pecado y el holocausto ante el Señor, y luego me sucedió lo que tú sabes. Si yo hubiera comido hoy de la víctima por el pecado, ¿hubiera agradado al Señor?". (Levítico 10, 19)
El Señor dijo a Moisés y a Aarón: (Levítico 11, 1)