Mosaico decorativo

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  • Esto dice el Señor omnipotente: La ancha muralla de Babilonia será totalmente arrasada y sus altas puertas consumidas por el fuego. Así los pueblos se fatigan por nada y las naciones se cansan para el fuego. (Jeremías 51, 58)

  • Jamás ocurrió debajo del cielo entero nada semejante a lo ocurrido en Jerusalén, como estaba escrito en la ley de Moisés: (Baruc 2, 2)

  • Las ofrendas que les hacen, los sacerdotes las venden para su provecho, otra parte la ponen en conserva sus mujeres, sin repartir nada al pobre y al enfermo. Y las mujeres que acaban de dar a luz y las que están en estado de menstruación tocan esas ofrendas. (Baruc 6, 27)

  • No saben hacer justicia ni evitar la injusticia, pues no pueden nada; son como cornejas entre el cielo y la tierra. (Baruc 6, 53)

  • Como un espantajo en un melonar, que no guarda nada, así son sus dioses de madera, dorados o plateados. (Baruc 6, 69)

  • y la violencia se ha hecho cetro de la injusticia. Nada quedará de ello, ni de su riqueza, ni de su esplendor, ni de su magnificencia. (Ezequiel 7, 11)

  • Esto dice el Señor Dios: ¡Ay de los profetas insensatos, que siguen su propio espíritu y no ven nada! (Ezequiel 13, 3)

  • Ya cuando estaba intacto no se podía hacer nada con él; pues, ¿se podrá hacer algo con él después que el fuego lo ha quemado y consumido? (Ezequiel 15, 5)

  • Igualmente, si el justo se aparta de su justicia, comete la injusticia, según las acciones detestables cometidas por el criminal, ¿podrá vivir? No se recordará nada de toda la justicia que había practicado. Por la infidelidad y por el delito que ha cometido morirá. (Ezequiel 18, 24)

  • Llevarán en la cabeza turbantes de lino y fajas de lino a los riñones, pero no se vestirán nada que provoque el sudor. (Ezequiel 44, 18)

  • El príncipe no podrá apoderarse de nada de los bienes del pueblo, despojándolo de su propiedad; sólo su propia hacienda pasará en herencia a sus hijos, a fin de que ninguno de mi pueblo sea privado de la propiedad que le corresponde. (Ezequiel 46, 18)

  • No podrán vender, ni cambiar, ni ceder nada de esta parte mejor del país, porque está consagrada al Señor. (Ezequiel 48, 14)


"Não nos preocupemos quando Deus põe à prova a nossa fidelidade." São Padre Pio de Pietrelcina