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por los pecados que Jeroboán había cometido y había hecho cometer a Israel, y por haber irritado al Señor, Dios de Israel. (I Reyes 15, 30)
Hizo lo que es malo a los ojos del Señor y siguió los caminos de Jeroboán y los pecados con que hizo pecar a Israel. (I Reyes 15, 34)
"Yo te había exaltado del polvo y te había constituido jefe de mi pueblo Israel, pero tú has seguido los caminos de Jeroboán y has hecho pecar a mi pueblo, Israel, irritándome con sus pecados; (I Reyes 16, 2)
por eso exterminaré a Basá y a su posteridad y haré de tu casa lo que hice de la casa de Jeroboán, hijo de Nabat. (I Reyes 16, 3)
El Señor, por medio del profeta Jehú, hijo de Jananí, dirigió su palabra contra Basá y contra su casa, no sólo por todo lo malo que hizo a los ojos del Señor, irritándole con sus acciones y haciéndose semejante a la casa de Jeroboán, sino por haber exterminado a ésta. (I Reyes 16, 7)
oyó decir: "Zimrí ha tramado una conspiración y hasta ha dado muerte al rey". Aquel mismo día, en el campo de batalla, Israel entero proclamó rey sobre todo Israel a Omrí, general del ejército. (I Reyes 16, 16)
por causa de los pecados que había cometido haciendo lo que es malo a los ojos del Señor y siguiendo los caminos de Jeroboán y sus pecados, con los que había hecho pecar a Israel. (I Reyes 16, 19)
imitó en todo a Jeroboán, hijo de Nabat, y por los pecados que hizo cometer a Israel, irritando al Señor, Dios de Israel, con sus ídolos. (I Reyes 16, 26)
y, no bastándole imitar los pecados de Jeroboán, hijo de Nabat, tomó por esposa a Jezabel, hija de Etbaal, rey de los sidonios, y sirvió y adoró a Baal. (I Reyes 16, 31)
En su tiempo Jiel, de Betel, reedificó a Jericó; pero a costa de su primogénito Abirán echó los cimientos, y de Segub, su hijo menor, asentó las puertas, como había dicho el Señor por medio de Josué, hijo de Nun. (I Reyes 16, 34)
"Levántate y ve a Sarepta, de Sidón, a establecerte allí. He dado orden allí a una mujer viuda de que te alimente". (I Reyes 17, 9)
Elías se levantó y se fue a Sarepta. Cuando entraba por las puertas de la ciudad, vio a una mujer viuda, que estaba recogiendo leña. La llamó y le dijo: "Tráeme, por favor, en un vaso un poco de agua para beber". (I Reyes 17, 10)