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Mientras yo, Daniel, contemplaba la visión y trataba de comprenderla, vi que se situó ante mí uno, en forma de hombre, (Daniel 8, 15)
Gabriel se llegó donde yo estaba. Cuando se acercó, quedé espantado y caí de bruces. Él me dijo: Hijo de hombre, entiende que la visión se refiere al tiempo del fin. (Daniel 8, 17)
levanté los ojos, miré y vi a un hombre vestido de lino, ceñidos los lomos de oro puro. (Daniel 10, 5)
Y me dijo: "Daniel, hombre preferido por Dios, presta atención a las palabras que te voy a decir e incorpórate, pues ahora he sido enviado a ti". Al decirme esto, me incorporé temblando todavía. (Daniel 10, 11)
Después me dijo: "No temas, hombre preferido por Dios, la paz sea contigo; sé fuerte y ten ánimo". Al hablarme así me sentí reanimado y dije: "Hable mi Señor, pues me has confortado". (Daniel 10, 19)
Surgirá al fin en lugar de éste un hombre despreciable, a quien no se conferirá la dignidad real, sino que se introducirá mediante la astucia y se apoderará del reino a fuerza de intrigas. (Daniel 11, 21)
Uno dijo al hombre vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: "¿Cuándo sucederán estas cosas extraordinarias?". (Daniel 12, 6)
Yo oí al hombre vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, jurar, alzando la diestra y la izquierda, por aquel que vive eternamente: "Ésto será dentro de un período de tiempo, de dos períodos y de medio período, y todas estas cosas se cumplirán cuando desaparezca aquel que oprime el poder del pueblo santo". (Daniel 12, 7)
Había en Babilonia un hombre llamado Joaquín. (Daniel 13, 1)
Y le dije: "Tienes que estar conmigo mucho tiempo sin prostituirte ni entregarte a ningún hombre, y yo haré lo mismo contigo". (Oseas 3, 3)
Ha llegado la hora del castigo, ha llegado la hora de la paga merecida; que lo sea Israel: el profeta es un necio, un loco el hombre inspirado, por tu gran crimen, por tu gran rebelión. (Oseas 9, 7)
No actuaré según el ardor de mi ira, no destruiré más a Efraín, porque yo soy Dios, no un hombre; en medio de ti yo soy el Santo, y no me gusta destruir. (Oseas 11, 9)