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"Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Gog, del país de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él. (Ezequiel 38, 2)
Por eso, hijo de hombre, profetiza y di a Gog: Esto dice el Señor Dios: Sí, aquel día, cuando mi pueblo Israel viva tranquilo, tú lo sabrás (Ezequiel 38, 14)
Hijo de hombre, profetiza contra Gog y di: Esto dice el Señor Dios: Aquí estoy contra ti, Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal. (Ezequiel 39, 1)
En cuanto a ti, hijo de hombre, esto dice el Señor Dios: Di a las aves de todas clases y a todas las bestias salvajes: Reuníos y venid; reuníos de todas partes en torno al sacrificio inmenso sobre los montes de Israel. Comeréis carne y beberéis sangre. (Ezequiel 39, 17)
Aquel personaje me dijo: "Hijo de hombre, mira bien, escucha atentamente y fíjate en todo lo que te voy a mostrar. Has sido traído para que yo te lo muestre y comuniques luego a la casa de Israel cuanto yo te enseñe". (Ezequiel 40, 4)
La voz me decía: "Hijo de hombre, éste es el lugar de mi trono y el lugar donde se posarán mis pies, donde yo habitaré, en medio de los israelitas, para siempre. El pueblo de Israel no profanará más mi santo nombre, como tampoco sus monarcas, con sus fornicaciones, ni con los cadáveres de sus reyes difuntos. (Ezequiel 43, 7)
Y tú, hijo de hombre, describe este templo a la casa de Israel para que queden avergonzados de sus iniquidades y tomen nota de su plan. (Ezequiel 43, 10)
Y me dijo: "Hijo de hombre, esto dice el Señor Dios: Éstas son las leyes del altar para cuando sea reconstruido, a fin de que sobre él se ofrezcan holocaustos y se derrame sangre. (Ezequiel 43, 18)
Y el Señor me dijo: "Hijo de hombre, pon atención, mira bien y escucha atentamente todo lo que te voy a decir acerca de todas las prescripciones del templo del Señor y de todas sus leyes. Te fijarás bien en todo lo que respecta a la admisión en el templo y a la exclusión de él. (Ezequiel 44, 5)
Ninguno de ellos se acercará a un cadáver para no contaminarse. Pero podrán contaminarse con el cadáver del padre o de la madre, de un hijo o una hija, de un hermano o una hermana aún no casada. (Ezequiel 44, 25)
Entonces me dijo: "¿Has visto, hijo de hombre?". Después me hizo volver a la orilla del río (Ezequiel 47, 6)
El rey añadió: "Pues yo veo a cuatro hombres desatados que andan por medio del fuego, sin sufrir daño alguno; más aún, el aspecto del cuarto se parece a un hijo de los dioses". (Daniel 3, 92)