Mosaico decorativo

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  • Se llevó también a todos los ricos, unos siete mil, y a los herreros y cerrajeros, unos mil, todos ellos hombres aptos para la guerra. (II Reyes 24, 16)

  • al eunuco que tenía a su cargo a la gente de la guerra y a cinco hombres de los íntimos del rey que se encontraban en la ciudad, al secretario del general del ejército que alistaba a la gente del país y a sesenta hombres que había en la ciudad. (II Reyes 25, 19)

  • Abrahán engendró a Isaac. Hijos de Isaac: Esaú e Israel. (I Crónicas 1, 34)

  • Éstos son los reyes que reinaron en Edón antes que reinase rey alguno en Israel: Bela, hijo de Beor; su ciudad se llamaba Dinhabá. (I Crónicas 1, 43)

  • Éstos son los doce hijos de Israel: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, (I Crónicas 2, 1)

  • Hijo de Carmí: Acar, que fue la desgracia para Israel por haber violado la ley del anatema. (I Crónicas 2, 7)

  • Yabés invocó al Dios de Israel, diciendo: "Bendíceme, ensancha mi territorio, ayúdame, aleja de mí el infortunio y pon fin a mi aflicción". Dios le concedió todo lo que había pedido. (I Crónicas 4, 10)

  • Hijos de Rubén, primogénito de Israel. (Rubén era, en efecto, el primogénito; pero cuando profanó el lecho de su padre pasó el derecho de la primogenitura a los hijos de José, hijo de Israel, y perdió la primogenitura. (I Crónicas 5, 1)

  • Hijos de Rubén, primogénito de Israel: Henoc, Falú, Jesrón y Carmí. (I Crónicas 5, 3)

  • En tiempo de Saúl hicieron la guerra a los agareos, los derrotaron y se establecieron en sus tiendas en toda la zona oriental de Galaad. (I Crónicas 5, 10)

  • Todos éstos fueron catalogados en genealogías en tiempo de Jotán, rey de Judá, y de Jeroboán, rey de Israel. (I Crónicas 5, 17)

  • Los hijos de Rubén, los de Gad y la media tribu de Manasés, hombres guerreros, portadores del escudo y de la espada, diestros en el manejo del arco y hábiles en el arte de la guerra, en número de 44.760, aptos para las armas, (I Crónicas 5, 18)


"Onde não há obediência, não há virtude. Onde não há virtude, não há bem, não há amor; e onde não há amor, não há Deus; e sem Deus não se chega ao Paraíso." São Padre Pio de Pietrelcina