Trouvé 1576 Résultats pour: Guerra Contra Amalec
Hijo de hombre, celebra un juicio contra éstos; sí, júzgalos y hazles saber las acciones detestables de sus padres. (Ezequiel 20, 4)
Mas ellos se rebelaron contra mí y no quisieron escucharme. No tiraron los ídolos que seducían sus ojos ni abandonaron los ídolos de Egipto. (Ezequiel 20, 8)
Pero el pueblo de Israel se rebeló contra mí en el desierto; no caminaron según mis preceptos, despreciaron mis leyes que dan la vida a quien las observa, y profanaron mis sábados, por lo cual decidí derramar sobre ellos mi furor en el desierto y exterminarlos. (Ezequiel 20, 13)
Pero también los hijos se rebelaron contra mí; no caminaron según mis preceptos, no guardaron ni pusieron en práctica mis leyes, que dan la vida a quien las observa, y profanaron mis sábados. Entonces pensé derramar sobre ellos mi furor y desfogar mi ira contra ellos en el desierto. (Ezequiel 20, 21)
Hijo de hombre, di a la casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: Todavía me hicieron vuestros padres la injuria siguiente, entre tantas infidelidades que cometieron contra mí. (Ezequiel 20, 27)
"Hijo de hombre, vuélvete a la derecha y pronuncia tu oráculo hacia el sur, profetiza contra el bosque de la región del Negueb. (Ezequiel 21, 2)
"Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia Jerusalén, pronuncia tu oráculo contra su santuario y profetiza contra la tierra de Israel. (Ezequiel 21, 7)
Dirás al país de Israel: Esto dice el Señor Dios: Aquí estoy contra ti; sacaré la espada de la vaina y mataré en ti al justo y al malvado. (Ezequiel 21, 8)
Para eso saldrá mi espada de su vaina contra todo mortal, de sur a norte, para exterminar de ti al justo y al malvado. (Ezequiel 21, 9)
La suerte cae a su derecha: Jerusalén, para situar arietes, dar órdenes de matanza, lanzar el grito de guerra, levantar arietes contra las puertas, amontonar terraplenes, disponer el cerco. (Ezequiel 21, 27)
Y tú, hijo de hombre, profetiza y di: Esto dice el Señor Dios contra los amonitas y contra sus insultos. Les dirás: ¡La espada, la espada está desenvainada para la matanza, bruñida para exterminar, fulgurar, (Ezequiel 21, 33)
Desencadenaré sobre ti mi furor, soplaré contra ti el fuego de mi cólera y te entregaré en manos de hombres crueles, agentes de destrucción. (Ezequiel 21, 36)