Trouvé 1742 Résultats pour: Don
hasta llegar a ser el estupor, el ludibrio y la irrisión de todos los pueblos donde el Señor te lleve. (Deuteronomio 28, 37)
el Señor no le perdonará, sino que la ira y la indignación del Señor se encenderán contra él, y todas las maldiciones escritas en este libro caerán sobre él hasta borrar su nombre de debajo de los cielos. (Deuteronomio 29, 19)
Y les contestarán: Porque han abandonado la alianza del Señor, el Dios de sus padres, la alianza que hizo con ellos después de haberlos sacado de Egipto; (Deuteronomio 29, 24)
Cuando se hayan cumplido en ti todas estas palabras, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y las hayas meditado en tu corazón en medio de las naciones donde te habrá arrojado el Señor, tu Dios, (Deuteronomio 30, 1)
Sed fuertes y tened ánimo; no las temáis ni os asustéis, pues el Señor, tu Dios, va contigo; él no te dejará ni te abandonará". (Deuteronomio 31, 6)
El Señor irá delante de ti; él estará contigo, no te dejará ni te abandonará; no temas ni te desanimes". (Deuteronomio 31, 8)
Y les dio esta orden: "Cada siete años, al llegar el año del perdón, en la fiesta de los tabernáculos, (Deuteronomio 31, 10)
El Señor dijo a Moisés: "Mira, ya vas a descansar con tus padres. Este pueblo se va a prostituir ante dioses extranjeros, los de la tierra que va a ocupar. Me abandonará y violará la alianza que he hecho con él. (Deuteronomio 31, 16)
Pero aquel día montaré en cólera contra él, lo abandonaré y me esconderé de él. Un cúmulo de males y desgracias lo asaltará para devorarlo. Entonces dirá: Mi Dios ya no está conmigo; por eso me ocurren estas desgracias. (Deuteronomio 31, 17)
Entonces les dirá: ¿Dónde están sus dioses, la roca en que buscaban su refugio, (Deuteronomio 32, 37)
¡Alegraos, naciones, con el pueblo de Dios! Porque va a vengar la sangre de sus siervos, a dar su merecido a los adversarios y a perdonar a su tierra y a su pueblo". (Deuteronomio 32, 43)
con lo mejor de la tierra y su abundancia, gracioso don del que se apareció en la zarza; descienda todo esto sobre la cabeza de José, el escogido entre sus hermanos. (Deuteronomio 33, 16)