Mosaico decorativo

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  • "Y tú, hijo de hombre, traza dos caminos por donde llegue la espada del rey de Babilonia; de un mismo país partirán ambos. Pon una señal que, partiendo de allí, indique el camino que conduce a una ciudad. (Ezequiel 21, 24)

  • "Y tú, hijo de hombre, ¿no vas a juzgar? ¿No vas a juzgar a la ciudad sanguinaria? Indícales todas sus detestables acciones. (Ezequiel 22, 2)

  • Dirás: Esto dice el Señor Dios: ¡Ay de la ciudad que vierte sangre de sus habitantes para acelerar su destrucción y fabricar ídolos con los que se contamina! (Ezequiel 22, 3)

  • Se burlarán de ti los pueblos vecinos y los lejanos, oh ciudad de mala fama, llena de corrupción. (Ezequiel 22, 5)

  • Os reuniré, soplaré contra vosotros el fuego de mi furor y os fundiré dentro de la ciudad. (Ezequiel 22, 21)

  • Como se funde la plata en el horno, así seréis fundidos vosotros dentro de la ciudad y sabréis que yo, el Señor, he desencadenado mi furor contra vosotros". (Ezequiel 22, 22)

  • Los jefes de la ciudad son como lobos ávidos de presa; derraman sangre y matan a las personas para amasar más y más dinero. (Ezequiel 22, 27)

  • Yo dije entonces sobre la ciudad consumida por la disolución: ¿También ella continuará ahora cometiendo sus detestables acciones? (Ezequiel 23, 43)

  • Porque esto dice el Señor Dios: ¡Ay de la ciudad sanguinaria, olla toda roñosa, cuya herrumbre no se quita! Vacíala trozo a trozo, sin echar suerte sobre ella, (Ezequiel 24, 6)

  • Por tanto, esto dice el Señor Dios: ¡Ay de la ciudad sanguinaria! También yo apilaré mucha leña. (Ezequiel 24, 9)

  • La nube de sus caballos te cubrirá de polvo; al estrépito de sus jinetes, sus carros y sus carretas vacilarán tus murallas, cuando entre él por tus puertas como se entra en una ciudad expugnada. (Ezequiel 26, 10)

  • Y entonarán sobre ti esta elegía: ¡Ah! ¡Cómo has caído, desaparecido de los mares, tú, la ciudad famosa, tan poderosa en el mar, con tus habitantes, los que infundían su terror a los del continente! (Ezequiel 26, 17)


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