Mosaico decorativo

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  • Jerusalén será ciudad santa y exenta de diezmos y tributos, igual que su territorio. (I Macabeos 10, 31)

  • Concedo la libertad gratuitamente a todos los judíos prisioneros fuera de Judea en todo mi reino. A todos los eximo de los tributos, aun de los ganados. (I Macabeos 10, 33)

  • Les confirmamos la posesión de los territorios de Judea y de los tres distritos de Aferema, Lida y Ramatáyim. Son desmembrados de Samaría, pasando a Judea, junto con sus dependencias, en favor de todos los que van a ofrecer sacrificios en Jerusalén, y en lugar de los tributos que el rey percibía todos los años, hasta ahora, por los productos de la tierra y por los frutos de los árboles. (I Macabeos 11, 34)

  • Hemos recibido la corona de oro y la palma que nos enviaste, y estamos dispuestos a firmar contigo una paz duradera y a comunicar a los funcionarios que te eximan de todo tributo. (I Macabeos 13, 37)

  • Te perdonamos, además, los fallos y errores cometidos hasta hoy, así como la corona que debes. No será exigido desde ahora cualquier otro tributo que grave sobre Jerusalén. (I Macabeos 13, 39)

  • Te confirmo todas las exenciones de tributos y todas las demás prerrogativas concedidas por mis predecesores. (I Macabeos 15, 5)

  • Restituye las ciudades arrebatadas y los tributos obtenidos de los lugares ocupados fuera de los límites de Judea, (I Macabeos 15, 30)

  • o dad en compensación mil setecientos kilos de plata por las destrucciones llevadas a cabo, y otros mil setecientos por los tributos de las ciudades; si no, te declararé la guerra". (I Macabeos 15, 31)

  • a quien tocaba cobrar los tributos. Ambos fueron citados delante del rey. (II Macabeos 4, 28)

  • Nicanor se proponía obtener sesenta y ocho mil kilos de plata con la venta de esclavos judíos, para pagar el tributo debido por el rey a los romanos. (II Macabeos 8, 10)

  • Y el que se había propuesto pagar el tributo debido a los romanos con la venta de los que estaban en Jerusalén, afirmaba ahora que los judíos eran invencibles e invulnerables, pues tenían a Dios que luchaba por ellos, y cumplían las leyes impuestas por aquél. (II Macabeos 8, 36)

  • someter a tributo el templo, así como los demás santuarios de los gentiles, y hacer del sumo sacerdocio un oficio que se debiera comprar anualmente. (II Macabeos 11, 3)


"A sua casa deve ser uma escada para o Céu". São Padre Pio de Pietrelcina