Mosaico decorativo

Trouvé 1019 Résultats pour: Bajo Su Mano

  • ¿Qué Dios de estos países es el que ha librado su tierra de mi mano, para que el Señor libre a Jerusalén de mi poder?". (II Reyes 18, 35)

  • Quinientos simeonitas se fueron al monte Seír bajo la guía de Pelatías, Nearías, Refayas y Uziel, hijo de Yisí; (I Crónicas 4, 42)

  • (41 )Yehosadac fue llevado al destierro cuando el Señor desterró a Judá y a Jerusalén por mano de Nabucodonosor. (I Crónicas 6, 15)

  • todos los valientes se pusieron en marcha, tomaron los cuerpos de Saúl y sus hijos, los llevaron a Yabés, los sepultaron bajo la encina de Yabés y ayunaron durante siete días. (I Crónicas 10, 12)

  • Benayas, hijo de Yehoyadá, hombre valiente, rico en hazañas, de Cabseel, mató a los dos héroes de Moab; y él fue también quien, un día de nieve, bajó a una cisterna y mató a un león. (I Crónicas 11, 22)

  • Cuando llegaban a la era de Quidón, Uzá extendió la mano para sujetar el arca, porque los bueyes la iban a tirar. (I Crónicas 13, 9)

  • La cólera del Señor se encendió contra Uzá y lo hirió por haber tocado el arca con la mano. Uzá murió allí, ante Dios. (I Crónicas 13, 10)

  • Cuando David se estableció en su palacio, dijo al profeta Natán: "Yo estoy viviendo en una casa de cedro, mientras que el arca de la alianza del Señor está bajo una tienda". (I Crónicas 17, 1)

  • y el resto del ejército, bajo la dirección de su hermano Abisay, lo enfrentó con los amonitas. (I Crónicas 19, 11)

  • tres años de hambre, una derrota de tres meses perseguido por tus enemigos armados de espada o tres días de peste en el país bajo la espada del Señor y el ángel del Señor haciendo estragos en todo Israel. Elige y dime qué debo responder al que me envía". (I Crónicas 21, 12)

  • Luego envió al ángel destructor a Jerusalén y, cuando ya estaba a punto de exterminarla, el Señor sintió compasión por tanta desgracia y dijo al ángel exterminador: "Basta, retira tu mano". El ángel del Señor estaba junto a la era de Ornán, el jebuseo. (I Crónicas 21, 15)

  • David levantó los ojos y vio al ángel del Señor que estaba entre la tierra y el cielo, con la espada desenvainada en su mano y vuelta hacia Jerusalén. El rey y los ancianos, vestidos de saco, cayeron con sus rostros en tierra, (I Crónicas 21, 16)


"Deus nunca me recusou um pedido". São Padre Pio de Pietrelcina