Mosaico decorativo

Trouvé 1411 Résultats pour: vosotros

  • La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instruíos y amonestaos con toda sabiduría, cantad agradecidos, himnos y cánticos inspirados, (Colosenses 3, 16)

  • Amos, dad a vuestros esclavos lo que es justo y equitativo, teniendo presente que también vosotros tenéis un Amo en el cielo. (Colosenses 4, 1)

  • Os saludan Aristarco, mi compañero de cautiverio, y Marcos, primo de Bernabé, acerca del cual recibisteis ya instrucciones. Si va a vosotros, dadle buena acogida. (Colosenses 4, 10)

  • Yo soy testigo de lo mucho que se afana por vosotros, por los de Laodicea y por los de Hierápolis. (Colosenses 4, 13)

  • Una vez que hayáis leído esta carta entre vosotros, procurad que sea también leída en la Iglesia de Laodicea. Y por vuestra parte leed vosotros la que os venga de Laodicea. (Colosenses 4, 16)

  • El saludo va de mi mano, Pablo. Acordaos de mis cadenas. La gracia sea con vosotros. (Colosenses 4, 18)

  • Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros gracia y paz. (I Tesalonicenses 1, 1)

  • En todo momento damos gracia a Dios por todos vosotros, recordándoos sin cesar en nuestras oraciones. (I Tesalonicenses 1, 2)

  • ya que os fue predicado nuestro Evangelio no sólo con palabras sino también con poder y con el Espíritu Santo, con plena persuasión. Sabéis cómo nos portamos entre vosotros en atención a vosotros. (I Tesalonicenses 1, 5)

  • Partiendo de vosotros, en efecto, ha resonado la Palabra del Señor y vuestra fe en Dios se ha difundido no sólo en Macedonia y en Acaya, sino por todas partes, de manera que nada nos queda por decir. (I Tesalonicenses 1, 8)

  • Ellos mismos cuentan de nosotros cuál fue nuestra entrada a vosotros, y cómo os convertisteis a Dios, tras haber abandonado los ídolos, para servir a Dios vivo y verdadero, (I Tesalonicenses 1, 9)

  • Bien sabéis vosotros, hermanos, que nuestra ida a vosotros no fue estéril, (I Tesalonicenses 2, 1)


"As almas! As almas! Se alguém soubesse o preço que custam". São Padre Pio de Pietrelcina