Mosaico decorativo

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  • ¡Cielos, exultad con él, y adórenle los hijos de Dios! ¡Exultad, naciones, con su pueblo, y todos los mensajeros de Dios narren su fuerza! Porque él vengará la sangre de sus siervos, tomará venganza de sus adversarios, dará su pago a quienes le aborrecen y purificará el suelo de su pueblo. (Deuteronomio 32, 43)

  • Por haberme sido infiel en medio de los israelitas, en las aguas de Meribá Cadés, en el desierto de Sin, por no haber manifestado mi santidad en medio de los israelitas, (Deuteronomio 32, 51)

  • Esta es la bendición con la que Moisés, hombre de Dios, bendijo a los israelitas antes de morir. (Deuteronomio 33, 1)

  • Para Neftalí dijo: Neftalí, saciado de favor, colmado de la bendición de Yahveh, Oeste y Mediodía son su posesión. (Deuteronomio 33, 23)

  • Nadie como el Dios de Yesurún. que cabalga los cielos en tu auxilio, y las nubes, en su majestad. (Deuteronomio 33, 26)

  • El Dios de antaño es tu refugio, estás debajo de los brazos eternos. El expulsa ante ti al enemigo, y dice: ¡Destruye! (Deuteronomio 33, 27)

  • Sucedió después de la muerte de Moisés, siervo de Yahveh, que habló Yahveh a Josué, hijo de Nun, y ayudante de Moisés, y le dijo: (Josué 1, 1)

  • Sé, pues, valiente y muy firme, teniendo cuidado de cumplir toda la Ley que te dio mi siervo Moisés. No te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. (Josué 1, 7)

  • ¿No te he mandado que seas valiente y firme? No tengas miedo ni te acobardes, porque Yahveh tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.» (Josué 1, 9)

  • Josué, pues, dio a los escribas del pueblo la orden siguiente: (Josué 1, 10)

  • «Pasad por medio del campamento y dad esta orden al pueblo: Haced provisiones, porque dentro de tres días pasaréis ese Jordán, para entrar a poseer la tierra que Yahveh vuestro Dios os da en posesión.» (Josué 1, 11)

  • A los rubenitas, a los gaditas y a la medio tribu de Manasés les habló así: (Josué 1, 12)


"Não queremos aceitar o fato de que o sofrimento é necessário para nossa alma." São Padre Pio de Pietrelcina