Mosaico decorativo

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  • y él dijo: «A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan. (Lucas 8, 10)

  • Los de sobre piedra son los que, al oír la Palabra, la reciben con alegría; pero éstos no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba desisten. (Lucas 8, 13)

  • Lo que en buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia. (Lucas 8, 15)

  • «Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de un lecho, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. (Lucas 8, 16)

  • Pues nada hay oculto que no quede manifiesto, y nada secreto que no venga a ser conocido y descubierto. (Lucas 8, 17)

  • Sucedió que cierto día subió a una barca con sus discípulos, y les dijo: «Pasemos a la otra orilla del lago.» Y se hicieron a la mar. (Lucas 8, 22)

  • Al ver a Jesús, cayó ante él, gritando con gran voz: «¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te suplico que no me atormentes.» (Lucas 8, 28)

  • Es que él había mandado al espíritu inmundo que saliera de aquel hombre; pues en muchas ocasiones se apoderaba de él; le sujetaban con cadenas y grillos para custodiarle, pero rompiendo las ligaduras era empujado por el demonio al desierto. (Lucas 8, 29)

  • Jesús le preguntó: «¿Cuál es tu nombre? «El contestó: «Legión»; porque habían entrado en él muchos demonios. (Lucas 8, 30)

  • Viendo los porqueros lo que había pasado, huyeron y lo contaron por la ciudad y por las aldeas. (Lucas 8, 34)

  • Salieron, pues, a ver lo que había occurido y, llegando donde Jesús, encontraron al hombre del que habían salido los demonios, sentado, vestido y en su sano juicio, a los pies de Jesús; y se llenaron de temor. (Lucas 8, 35)

  • Los que lo habían visto, les contaron cómo había sido salvado el endemoniado. (Lucas 8, 36)


"O trabalho é tão sagrado como a oração". São Padre Pio de Pietrelcina