Mosaico decorativo

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  • Pues, aunque uno sea perfecto entre los hijos de los hombres, si le falta la Sabiduría que de ti procede, en nada será tenido. (Sabiduría 9, 6)

  • Contigo está la Sabiduría que conoce tus obras, que estaba presente cuando hacías el mundo, que sabe lo que es agradable a tus ojos, y lo que es conforme a tus mandamientos. (Sabiduría 9, 9)

  • Y ¿quién habría conocido tu voluntad, si tú no le hubieses dado la Sabiduría y no le hubieses enviado de lo alto tu espíritu santo? (Sabiduría 9, 17)

  • Sólo así se enderezaron los caminos de los moradores de la tierra, así aprendieron los hombres lo que a ti te agrada y gracias a la Sabiduría se salvaron.» (Sabiduría 9, 18)

  • Cuando por su causa la tierra se vio sumergida, de nuevo la Sabiduría la salvó conduciendo al justo en un vulgar leño. (Sabiduría 10, 4)

  • Pues, por haberse apartado del camino de la Sabiduría, no sólo sufrieron la desgracia de no conocer el bien, sino que dejaron además a los vivientes un recuerdo de su insensatez, para que ni sus faltas pudieran quedar ocultas. (Sabiduría 10, 8)

  • En cambio, a sus servidores la Sabiduría los libró de sus fatigas. (Sabiduría 10, 9)

  • porque la Sabiduría abrió la boca de los mudos e hizo claras las lenguas de los pequeñuelos. (Sabiduría 10, 21)

  • Que a la nave, al fin, la inventó el afán de lucro, y la sabiduría fue el artífice que la construyó; (Sabiduría 14, 2)

  • No quieres que queden inactivas las obras de tu Sabiduría; por eso, a un minúsculo leño fían los hombres su vida, cruzan el oleaje en una barquichuela y arriban salvos a puerto. (Sabiduría 14, 5)

  • Los santos hijos de los buenos ofrecieron sacrificios en secreto y establecieron unánimes esta ley divina: que los santos correrían en común las mismas aventuras y riesgos; y, previamente, cantaron ya los himnos de los Padres. (Sabiduría 18, 9)

  • por las cuales bien se debe encomiar a Israel por su instrucción y sabiduría. (Eclesiástico 0, 3)


"A maior caridade é aquela que arranca as pessoas vencidas pelo demônio, a fim de ganhá-las para Cristo." São Padre Pio de Pietrelcina