Mosaico decorativo

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  • «Y cuando os lleven para entregaros, no os preocupéis de qué vais a hablar; sino hablad lo que se os comunique en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu Santo. (Marcos 13, 11)

  • Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. (Marcos 13, 13)

  • Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. (Lucas 2, 26)

  • «Nadie echa tampoco vino nuevo en pellejos viejos; de otro modo, el vino nuevo reventaría los pellejos, el vino se derramaría, y los pellejos se echarían a perder; (Lucas 5, 37)

  • Es semejante a un hombre que, al edificar una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre roca. Al sobrevenir una inundación, rompió el torrente contra aquella casa, pero no pudo destruirla por estar bien edificada. (Lucas 6, 48)

  • Lo que en buena tierra, son los que, después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia. (Lucas 8, 15)

  • No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. (Lucas 10, 4)

  • En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. (Lucas 10, 21)

  • Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.» (Lucas 10, 22)

  • Cuando os lleven a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué os defenderéis, o qué diréis, (Lucas 12, 11)

  • El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. (Lucas 14, 27)

  • Tomó la palabra Jesús y dijo: «¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? (Lucas 17, 17)


"As almas! As almas! Se alguém soubesse o preço que custam". São Padre Pio de Pietrelcina